Sacar las castañas del fuego.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
Quien mucho habla, a ninguno escucha.
Puerco que no grita cuchillo con el.
El que mucho habla, mucho yerra.
A caballo brioso toca: o frenarlo o se desboca.
Al hombre afligido, no le des más ruido.
Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Finca enconada, o meterle el arado o dejarla.
El padre para castigar y la madre para tapar.
Hablando nos entendemos.
Ya que lo tenía concertado, estorbómelo el verdugado.
Callen barbas y hablen cartas.
Haz buena harina y no toques bocina.
A lo que no tiene remedio, oídos sordos.
El que mucho habla, mucho yerra; el que es sabio refrena su lengua.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Antes di que digan.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Cruz y raya, para que me vaya.
Siempre habla quien menos puede.
Oídos que bien oyen, consejos encierran.
Tapar la nariz, y comer la perdiz.
Quien a uno castiga a ciento hostiga.
Saber y no recordar, es lo mismo que ignorar.
Hablar con lengua de plata.
A la burla dejarla, cuando más agrada.
Inútil es reprender a quien caso de no ha de hacer.
Quien escucha, su mal oye.
Hablar, no cuando puedas, sino cuando debas.
Entiende bien la dicción, antes de armar discusión.
El mirón mirar, pero sin chistar.
Sufro y callo, por el tiempo en que me hallo.
Hablar más que lora mojada.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Labor de Mencia, murmurar de noche y holgar de día.
El hombre que desea estar tranquilo ha de ser sordo, mudo y ciego.
Canten calandrias o les apachurro el nido.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.
Ni reprender ausentes, ni adular presentes.
Hasta ajustar, regatear.
Si la palabra vale una moneda, el silencio vale dos.
El que escucha su mal oye.
El hable es plata, el silencio es oro.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Amistad de boca, larga parola y cerrada la boca.
Más son los que han tenido que arrepentirse de hablar que de guardar silencio.
Hacer la del humo.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
Aunque callo, irse han los huéspedes y comeremos el gallo.