El sastre, corte y cosa, y no se meta en otra cosa.
Cuenta errada, sea enmendada.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Ir de capa caída.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
Al que dice la verdad le ahorcan.
Al desagradecido, desprecio y olvido.
El que no llora no mama.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
Libro cerrado no saca letrado.
Quien llega tarde no oye misa, ni come carne
Pronto será un limosnero el que no puede decir no.
Para decir la verdad, poca elocuencia basta.
La paciencia en un momento de enojo evitará cien días de dolor.
Ayunar, o comer truchas.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
El que no quiera polvo, que no salga a la era.
Que este dedo no sepa lo que hace su compañero.
A borrica arrodillada, no le dobles la carga.
Dijo la sartén al cazo: ¡apártate gorrinazo que me tiznas!.
Ante un acuerdo, cuídate de que una de las partes no quede con la espada y la otra con la vaina.
Con "quizás" nunca hagas cuenta.
Labrar en barbecho, es labrar necio.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
Hacer de su capa un sayo.
El que tiene caridad y un alma pura, de las fallas ajenas no murmura.
Perro ladrador, poco mordedor.
El médico mata, y el cura lo tapa.
Mandar quiero, aunque sea en un gallinero.
¿Quién dijo miedo?. Y huyó al sonar un pedo.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Quien pregunta, no yerra.
Cayendo el muerto y soltando el llanto.
Ninguno pierde jugando lo que gano cavando.
El río, por donde suena se vadea.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Quien siembra llorando, siega cantando.
Gracias pierde quien promete y se detiene.
Cuando te sientes a comer, los codos en la mesa no has de poner.
A Dios se le dan las quejas, y al diablo las disparejas.
Quien miente, pronto se arrepiente.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
Jugar vive pared en medio del hurtar.
Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
Zorra dormilona, su cara lo pregona.
Se te cayó e cassette
Cantan la nana a los cigoñinos las campanas.
Abrojos, abren ojos.
El que fía y no sabe cobrar, pronto no tendrá con que pagar.