Zumbido de mosquito, es nada, grande grito.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Casa oscura, candela cuesta.
Hacer más daños que un mico en un pesebre.
Cierra la puerta del establo antes que te roben la vaca.
Quien lo ha de hacer, no lo dice.
Dar con la puerta en la cara.
Nadie se meta donde no le llaman.
A la arrogancia en el pedir, la virtud del no dar.
A consejo de ruin, campana de madera.
Casa en canto, y viña en pago.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Los errores del que cura, con la tierra han cobertura.
El que tenga hijo varón, no llame a otro ladrón.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
Palabras blandas te pondrán en andas.
El yerro del médico, la tierra le tapa; el del letrado, el dinero le sana.
Aguantando regañinas, se aprenden las artes finas.
Buena vida si refrenas tu ira.
Quien con lobos anda a aullar se enseña.
De persona palabrera, nunca te creas.
Los hijos cierran los oídos a los consejos y abren los ojos a los ejemplos. Fernando Monzón.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Quien predica en desierto pierde el sermón, y quien lava la cabeza del asno pierde el jabón.
Nunca le hagas a nadie, lo que no te gusta que te hagan a ti.
Hijas, el que pleitea no logra canas ni quijadas sanas.
Comer fruta, hablar puta, leer carta, bien se puede hacer en la plaza.
Ir contra la corriente, casi nunca es conveniente.
Firmar sin leer, solo un necio lo puede hacer.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Una regla tiene el juego, para siempre ganar: no jugar.
A cautela, cautela y media.
El que dice verdades a medias, dice mentiras a puños.
El que habla es el que peca.
La nuez llena, menos que la vana suena.
Esto es como quitarle un caramelo a un niño.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Se puede aprender mucho de una boca cerrada.
Hacer una montaña de un grano de arena.
Si te aplauden, nunca presumas hasta saber quién te aplaudía.
Ver y más ver, para aprender, oír y más oír, para aprender y saber decir.
Saben cómo ejecutar, pero no saben cómo ocultar.
Ya no hay fiadores: matáronlos los malos pagadores.
Malo es el zamarro de espulgar, y el viejo de castigar.
Hay que cortar por lo sano.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Cuando un hombre retrocede es para retirarse. Cuando una mujer retrocede es para coger carrerilla.
Variante: El sordo no oye, pero compone.
Quien amaga y no da, miedo ha.