Llora tus penas y deja las ajenas.
Lágrimas de puta, amenazas de rufián y juramentos de mercader, no se han de creer.
Palabras claras, no necesitan explicaciones.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
Cuando fueres por el camino no digas mal de tu enemigo.
Oir a todos, creer a pocos.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Quien habla siembra, quien escucha cosecha.
El comedido sale jodido.
El letrado y la paciencia ganan la sentencia.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
El que dice la verdad, ni peca ni miente.
El buen cirujano, corta por lo sano.
Condición es de mujer despreciar lo que dieres y morir por lo que le niegues.
Reniego del amigo que me encubre el peligro.
Caerle como pedrada en ojo tuerto.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Ante la duda, abstente.
Alábate, Juan, que si no te alabas no te alabarán.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
El que no te ama, burlando te difama.
Saber mucho y decir tonterías, lo vemos todos los días.
A sordos y ciegos hace testigos el dinero.
Viuda honrada, su puerta cerrada.
Llamar al gato, gato.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
A dos palabras tres porradas.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Casa no hará, quien hijos no ha.
Arte para lograr es el dulce hablar.
El ganar es ventura y el conservar, cordura.
Aguja calumbrienta, no estarás en mi herramienta.
Desde que se inventó el soplar, se acabó el quemar.
Agua de mayo, no cala el sayo.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Si te molesta que te mientan, no preguntes.
Cuando alguien tiene un vicio, o se caga en la puerta o se caga en el quicio.
Yo le digo que se vaya y él desátase las bragas.
Cuando el español canta, o ha llorado o no tiene blanca.
El sordo no oye, pero bien que compone.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Al falso amigo, hazle la cruz como al enemigo.
Muchachada discretas, no muestran las tetas.
Del que jura, teme la impostura.
El vino y la mujer, el juicio hacen perder.
Cortesía y bien hablar, cien puertas nos abrirán.
Cualquiera está en su deber, de no dejarse joder.
Placer para los curas: abrir cada día la sepultura.