Nada más que me enderece dijo el jorobado.
Lee antes de firmar y cuenta antes de guardar.
Variante: Dejar de comer por haber comido, no hay nada perdido.
Habla poco, anda grave y parecerá que sabes.
Hacer una cosa en un avemaría.
A palabras necias, bofetones.
Tirar la piedra y esconder la mano, es cosa del villano.
El pleito claro no necesita abogado.
No por ponerse a rezar, deja el cielo de tronar.
Gozo que no se comunica, se achica.
Bastante me ayuda quien no me estorba.
Casa, viña y potro, hágalo otro.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Ladran, pues cabalgo.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Quien dice la verdad, cobra odio.
Palabras sin obras, barato se venden.
Ni quito ni pongo rey.
Creer a pie juntillas.
De descansar, nadie murió jamás.
Le dijo el grajo al cuervo: quítate allá, que tiznas.
Dios castiga, sin palo y sin cuarta.
Dejar lo cierto por dudoso, es peligroso.
Ver un buey volar, a muchos necios oí afirmar.
Quien calladamente arde, más se quema.
Cantar bien es de pocos, cantar mal es de locos.
Juez con prisa, juez que yerra.
Quémese la casa sin que se vea el humo.
Ir a amarrar el zorro.
Las paredes tienen oidos.
Huir ciando es menester, con honra se puede hacer.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Perro que ladra no muerde. (Mientras ladra)
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
Di mentira, y sacarás verdad.
No saber una jota.
Hablando mal y pronto.
Abad de aldea, mucho canta y poco medra.
Fiebre cuartana no hace jamás sonar campana.
Si no es correcto, no lo hagas. Si no es verdad, no lo digas.
O bien no emprender nada, o bien asombrar a todo el mundo con cuanto emprende.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El que mucho habla, poco acierta.
Manda y haz, y así a los torpes enseñarás.
Dijo la rana a la liebre: "Quita de ahí so valiente.".
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
El hombre sabio instruye sin utilizar las palabras.