Palabras de cortesía suenan bien y no obligan.
Mas vale un grito a tiempo que un sermón bien deletreado.
Quien se excusa se acusa.
Una boca y dos orejas, tenemos; para que oigamos más que hablemos.
Hombre de voz hueca, sesera vacía o seca.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Riñen las comadres y dícense las verdades.
Huerto y molino, lo que producen no lo digas al vecino.
Una palabra al oído se oye de lejos.
Contestación sin pregunta, algo barrunta.
En calma el mar no creas, por sereno que lo veas.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Abril, deja las viñas dormir.
Habla cuando te hablen; acude cuando te llamen.
Difama, que algo queda.
Casa de mantener, castillo de defender.
Cuídate del perro que no ladra y del agua mansa.
Quien sabe ceder, sabe vencer.
Tú que mientes, ¿qué dijiste para mientes?.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Hay quien mea en caldera y no suena, y hay quien mea en lana y atruena.
Más puede preguntar un necio que responder el cuerdo.
Abre la boca que te va la sopa.
Hablar de la mar, y en ella no entrar.
Gran calma, señal de agua.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Cuando siembres siembra trigo que chícharos hacen ruido.
Ante todo, mucha calma. (Siniestro Total).
Clavija del mismo madero no la quiero.
Sacar del horado la culebra con la mano ajena.
El que dice tener palabra, al final no te cumple nada.
No digas nada de mis deudas a menos que pienses pagarlas.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
El hablar mismo idioma.
El que al pedir abusa, a cambio recibe una excusa.
Todo lo que el médico yerra lo tapa la tierra.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Alabanza propia, mentira clara.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
Dan darán, dicen las campanas.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Barro y cal, encubre mucho mal.
Juez que admite regalos, llevarlo a palo.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
Cuando habla uno solo, todos escuchan, pero si hablan todos a la vez ¿quién escucha? Proverbio abisinio.
Como canta el abad responde el monaguillo.
El arte de ser sabio es el arte de saber que ignorar.