A candil muerto, todo es prieto.
Quien se siente mocoso, se suena los mocos.
Tras el buen comer, ajo.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Es puerco de la misma manada.
Ahí si hay mucha tela de donde cortar.
Ajo cebollino, para con vino.
Dos que se quieran con uno que coma basta.
No todo el que trae levita es persona principal
Lo que al jefe le gusta no siempre es lo que a la juventud le gusta.
Herrero que no ve, de una aguja saca tres.
Los reyes tienen los brazos largos.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
De celosa a puta, dos pulgadas justas.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
El ojo de un amigo es un buen espejo.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Al amigo falso, tómelo el cadalso.
El que se lleva de consejos muere de viejo.
Real ahorrado, real ganado.
Quien bebe recio, apura media azumbre en el almuerzo; y si un poco se descuida, otra media en la comida.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Le busca las cinco patas al gato.
Corderica mansa mama a su madre y a la ajena.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
Dime de lo que presumes y te diré de lo que careces.
Para acertar mejor, echarlo a lo peor.
Quieres taparle el ojo al macho.
Palo que nace doblado jamás su tronco endereza.
A la vasija nueva dura el resabio de lo que se echó en ella.
Tienen los que pobres son la desgracia del cabrito: o morir llegar a ser cabrón.
No des por el pito, más de lo que el pito vale.
A la luna, el lobo al asno espulga.
Si te pica una salamanquesa, prepara el ataúd y la mesa.
Cuando el muerto encuentra quien lo cargue se hace el pesado.
Vela que arde por las dos puntas, poco dura.
Quien arroz come, buenos carrillos pone.
Quien duerme no coge liebre.
De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
Jarrito nuevo, ¿dónde te pondré?; jarrito viejo, ¿dónde te botaré?.
Buey muerto, vaca es.
Ni mesa que ande, ni piedra en el escarpe.
Burro empinado, por hombres es contado.
Mal ojo se le ve al tuerto.
Yo no soy mi cuerpo; soy más. Yo no soy mi habla, mis órganos, el oído, el olfato; eso no soy yo. La mente que piensa, tampoco soy yo. Si nada de eso soy, entonces , ¿quién soy?. La conciencia que permanece, eso soy.
Una en el papo y otra en el saco.
De padres asientos, hijos taburetes.
Por un oído le entra y por otro le sale.