Trabaja, Perico, que quien nació pa ser pobre, ni el rey le hace rico.
Vivir es morir lentamente.
Ni a pícaro descalzo, ni a hombre callado, ni a mujer barbada les des posada.
Entre menos burros, más choclo.
Amor de puta y vino de frasco, a la noche gustosos y a la mañana dan asco.
De un golpe no se derriba un roble.
Si quieres que algo se haga, encárgaselo a una persona ocupada.
Tan contenta va una gallina con un pollo como otra con ocho.
Cuando te den, da.
La mujer y la ensalada, sin aderezo no es nada.
No hay que ser caballo para saber de carreras.
No tengáis en cuenta lo que vuestro corazón dice sobre la almohada
Es más fácil ver una paja en el ojo ajeno, que una viga en el propio.
Donde castañas se asaron, cenizas quedaron.
Casa vieja todo es goteras.
Nieves en la tierra, abundancia en la vega.
El hombre teme el paso del tiempo y el tiempo teme el paso de las pirámides.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Chichas y chicharrones, en la matanza a montones.
Roma, acuerdos y locos doma.
Amor no se echa a la olla sino manteca y cebolla.
La mujer baja la voz cuando quiere algo, pero la sube al máximo cuando no lo consigue.
Mas vale buena muerte que mala vida.
La lengua no tiene dientes, y más que ellos muerde.
Nadie se puede evadir de lo que está por venir.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Por ir mirando a la luna, me caí en la laguna.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Los caracoles vacíos son lo que hacen más ruido. Así los hombres vanos y bullidores.
Quien lejos va a casar o va engañado, o va a engañar.
De lo que se come se cría.
Fuese mi madre, puta sea quien más hilare.
Pueblo chiquito, campana grande.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Por Santa Cecilia, la nieve en cualquier cima.
Quien más tiene, más quiere.
Haber gato encerrado.
No coloques el puchero en el fuego si el ciervo aún corre en el bosque
Para que la cruz vaya a mi casa, que vaya a la ajena.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
El gañán y el gallo, de un año.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
A chico santo, gran vigilia.
A fullero viejo, flores nuevas.
El que nada duda, nada sabe.
A buen puerto vas por agua.
El que a los suyos menosprecia, a sí mismo se desprecia.
Dios ayuda al marinero en la tempestad, pero el marinero debe estar al timón.
Una mano no aplaude. Dos manos si.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.