Que dulce queda la mano al que da.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
Quien compra al amigo o al pariente, compra caro y queda doliente.
Buena es la carne de perdiz; pero mejor la de codorniz.
Quien el primer golpe encaja, va ganando una ventaja.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Agua blanda en piedra dura, tanto da que hace cavadura.
Al que teniendo cama duerme en el suelo, no hay que tenerle duelo.
Casa hecha y mujer por hacer.
A quien le duele una muela que la eche fuera.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
El casado en su casa, y el muerto en la mortaja.
A buenas horas, mangas verdes
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
Al cielo nadie va con ojos secos.
El viejo pone la viña y el mozo la vendimia.
Una manzana roja invita piedras.
Obra de chapucero cuesta poco, pero vale menos.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Cuando se muere el gallo, la gallina a cualquier pollo se arrima.
Haz lo que debes y dejar venir el resultado.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
No le pegues a la yegua antes de empezar la carrera.
De bromas pesadas, veras lamentadas.
De cuarenta para arriba, ni te cases, ni te embarques, ni te mojes la barriga.
Entre santo y santa, cama doble y buena manta.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
El que de refranes se fía, no llega bien al mediodía.
Por un grano no se desgrana la mazorca.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El muerto al hoyo y el vivo al bollo.
A buen adquiridor, buen expendedor.
Lo que siembres, recogerás.
Como es la madre, así es la hija.
Bueno es saber cada uno para cuánto es.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Más vale onza de prudencia, que arroba de ciencia.
A la hija mala, dineros y casalla.
El mundo da muchas vueltas.
Quien demande pan y abrigo, va a saber quien es su amigo.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
La verdad, como el aceite, queda encima siempre.
Hacer la plancha.
De las carreras nada queda, solo el cansancio.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
Para cazar chirulís, hay que tener chirulís en la trampa
No hay caza perdida, sino la liebre asada y la perdiz cocida.