O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
No se debe ir por carne a casa del lobo.
Indio que va a la ciudad, vuelve criollo a la heredad.
Si te pica el escorpión, busca pala y azadón.
Lo barato, sale caro.
Ve tu camino para no tropezar.
Siempre habla quien menos puede.
Cien ratones a un gato, le dan un mal rato Cien refranes, cien verdades.
No sirve ni para llevarle la puerca al barraco.
Ni quito ni pongo rey.
Años pares, abrir los costales; años nones, pocos montones.
Al pescado dormilón, se lo traga el tiburón.
A camino largo, paso corto.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
Cebada granada, a ocho días segada.
Más vale gordo que dé risa que flaco que dé lástima.
Variante: El perro viejo, si ladra, da consejo.
Con la cuchara que escojas, con aquella comerás.
Yeso y cal, cubre mucho mal.
Mal haya el vientre que del bien recibido no le viene miente.
Que se calle Doña Chepa, y mejor que hable quien lo sepa.
Abogacía que no zorrocía.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Oír, ver y callar, para en paz estar.
Dijo la sartén a la caldera: "Quítate allá culinegra.".
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Cada abeja vive en su colmena y no se mete en la ajena.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
La razón la tiene Sansón.
El que pestañea pierde.
Para el solano, agua en mano.
Llegar y pegar, Matías, no es para todos los días.
Zorras y alcahuetas, todas son tretas.
A refajo verde, ribete encarnado.
Los ojos son el espejo del alma.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Más fácil es llenar la barriga que los ojos.
La procesión va por dentro.
A tu amigo pélale el higo y a tu enemigo el prisco.
Quien tras putas anda y su hacienda les da, en el hospital parará.
El que miente es adorado, el que dice la verdad, ahorcado.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Vamos a ver dijo el ciego.
Variante: En caso de duda, que sea yo la viuda.
El que da y quita, con el diablo se desquita.
La espada de Scanderberg necesita el brazo de Scanderberg.
Quien se mete a maromero, se puede romper el cuero.
Huerta sin cerdo, no tiene dueño.
A la muerte ni temerla ni buscarla, hay que esperarla.
Alzada en enero, ha de ser para buena.