El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Tira en pleno Nilo al hombre afortunado, que volverá a salir con un pez en la boca.
Come niño, y crecerás; bebe, viejo, y vivirás.
Pájaro que dos veces cría, pelada tiene la barriga.
No hables por boca ajena.
La verguenza es último que se piedre.
El que ríe el último, ríe dos veces.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Sacar las castañas del fuego.
Bueno es pan, y mejor, con algo que agregar.
Jamón y chorizo, ahora es acertijo.
El que este libre de culpa que tire la primera piedra.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
A hierro caliente, batir de repente.
Un cobarde piensa que vivirá para siempre si evita a sus enemigos; pero ningún hombre escapa a la vejez, incluso si sobrevive a las lanzas.
Cuanto vino entra, tantos secretos salen.
No era nada la meada, y calaba siete colchones y una frazada.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
La mujer es como la huella: Siempre parece mejor la de al lado.
Buenas palabras no cuestan cobre y valen más que plata.
El que ríe el último, ríe mejor.
La dama de doce años que no tiene novio, pele la pava con el demonio.
Belleza sin talento, veleta sin viento.
La más cauta es tenida por más casta.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Raton que solo conoce un agujero pronto cae del gato en el garguero.
Ni para carga ni para silla.
De sabios es variar de opinión.
Fue puta la madre y basta; la hija saldrá a la casta.
La casta Susana, que enterró a tres maridos y aún le quedan ganas.
Cree en Dios pero amarra los camellos.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
cuando señalas a alguien con tu dedo índice, hay tres dedos que te señalan a ti.
Consejos vendo y para mí no tengo.
No le quiere mal quien le quita al viejo de cenar.
Gachas de almorta, el estómago confortan.
Bien convida, quien prestó bebe.
Antes de casarte abre bien los ojos, después cierra uno.
La venganza es un plato para tomar frío.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
La honra y el provecho no duermen en el mismo lecho.
A los viejos les espera la muerte a la puerta de su casa; a los jóvenes les espera al acecho.
Hurta y reparte, que es buen arte.
Como es el padre, así es el hijo.
El idiota es como el ladrón de campanas, que se tapa el oído para robarlas.
Abierto el cajón, convidado está el ladrón.
Apuntar alto en tu carrera, pero permanece humilde en tu corazón.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Matar pulgas a balazos.