Dijo el muerto al degollado: "¡A fe que estás apañado!".
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
No te arrugues cuero viejo que te quiero pa tambor No te canses en pensar, si los otros han de hablar.
En el marido, prudencia; en la mujer, paciencia.
Al roble no le dobles.
Jamón cocido en vino, hace al viejo niño.
Es buenísismo el amigo y bueno el pariente, pero se pierden cuando ya no queda nada
Ijurra, ¡no hay que apurar la burra!.
El tren de Arganda, que pita más que anda.
En las siembras y en la trilla, el amor con zancadilla.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Caro compro y barato vendo; si tú no me entiendes, yo me entiendo.
El perro viejo no ladra sin razón.
Mucha xente xunta, algo barrunta.
Con un palo y una caña, hasta las mas verdes caen.
El malo para mal hacer, achaques no ha menester.
Burlas verdaderas, peores son que agrias veras.
Donde está el rey, a cien leguas.
Para echar un trago cualquiera bota es buena.
A honra demasiada, interés hay encubierto.
El perro que no es de raza, si no tiene hambre no caza.
El zapato malo malo, más vale en el pie que no en la mano.
Hablar por los codos, aburrir a todos.
El que pone al juego sus dineros no ha de hacer cuenta de ellos.
El vino, de la verdad es amigo.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
El que se acuesta con perros, amanece con pulgas.
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Con buena escoba, bien se barre.
Costurera mala, la hebra de a vara.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
Heredar hace medrar; que no trabajar.
Sale más caro el candil que la vela.
De donde no hay pan hasta los perros se van.
Una copa a las once, son once a la una.
Ajuar de la forastera: dos estacas y una estera.
Al que se casa una vez, dan corona de paciencia; y al que dos, capirote de demencia.
No hay que buscarle tres pies al gato.
Burgos, ciudad sin cuestas y si hay alguna se le ponen escaleras.
Los tontos hablan mucho y no dicen nada.
Le brindó el borracho fino; pero la muerte no bebe vino; el avaro con su tesoro, pero la muerte no quiere oro; el borracho y el avariento fenecieron en un momento.
Un tigre no pierde el sueño por la opinión de las ovejas.
Cuando las ranas críen pelos y los sapos orejas.
Dinero no falte, y trampa adelante.
La palabra debe ser vestida como una diosa y elevarse como un pájaro.
Malo el gallinero donde canta la gallina.
La botica abierta y el boticario en la puerta.
En habiendo vino, aceite y manteca de cerdo, media botica tenemos.
Duerme más que un gato con anemia.
La mujer del ciego, ¿para quién se afeita?.