Del viejo, el consejo; de la vieja, la conseja.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
Buey que muge, todos le temen.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Bien en la sierra, o a cien leguas de ella.
Los hijos, cuando son pequeños, entontecen a sus padres; cuando son mayores, los enloquecen.
Cura flaco y marido barrigón, ninguno cumple su función.
Mal mascado y bien remojado.
Amor y temor, del carro humano son el temor y el aguijón.
Alta cama y poca ropa, es señal de gente loca.
Molino que no muele, algo le duele.
El que no corre, vuela.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
El bobo todo lo sabe hacer cuando no es menester.
A la sombra de los buenos, viven los malos.
Es un loco quien su mal achaca a otro.
Cada tonto tiene su manía.
El hombre honra al amigo con afecto, responde a regalo con regalo. A risa responde con risa y al truco con trampa.
Orejas curiosas, noticias dolorosas.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
Oro es, lo que oro vale.
Desconfía del médico joven y del barbero viejo.
La avaricia rompe el saco.
Por San Simón y San Judas, la habas son orejudas.
Quien no tiene plata, no compra corbata.
Ir a trocar y no tener que, a muchos suele acontecer.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Los difuntos, todos juntos.
El melón, calado, y el amigo, bien probado.
Bachiller, baila, chilla y sabe leer.
Las tres ges de quien sabe ser amo de su casa: ganar, gastar y guardar.
En el refugio del otro vive cada uno
Con rabia el perro, muerde a su dueño.
La mala fama vuela como el ave y rueda como la moneda, y la buena, en casa se queda.
Solo el que carga el cajón sabe lo que pesa el muerto.
El pan con ojos, el queso sin ojos, y el vino que salte a los ojos.
Botella vacía y cuento acabado, no valen un cornado.
A otra cosa mariposa.
Toda alegría está destinada al que tiene el corazón contento: para quien lleva siempre sombrero el cielo está lleno de sombra
Roma, acuerdos y locos doma.
Abundancia y soberbia andan en pareja.
Esta vida es un fandango, y el que no la baila es chango.
Llegado el carro al pie de la montaña , se encontrará infaliblemente el camino.
Hasta de una piedra necesita uno, para darse un hocicaso.
Casa de capellán, la peor del lugar.
Pecado callado, medio perdonado.
Ruéganla que se pea, y cágase.
Nadie da lo que no tiene.
De esto que nada cuesta, llenemos la cesta.