Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
Pariente que no me luzca, un rayo que lo desmenuzca.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Cuando el vil enriquece, no conoce hermano ni pariente.
Abusar es mal usar.
Daría yo un ojo, porque a mi enemigo sacasen uno.
Dar limosna no aligera la bolsa
Con cuatro que obedezcan, uno que mande.
El que perdona un engaño, merece ir a un rebaño.
Cada pez en su agua.
Ratoncitas y ratones, bonitos, pero ladrones.
Si quieres agrandar los campos de la felicidad, comienza por nivelar tu corazón.
El que la hace riendo, la paga llorando.
Hombre chico, pensamientos grandes.
La buena obra, ella misma se loa.
A ti te las digo, Pedro; si por ti las toma Juan, es que también a ti te van.
Ni compres de ladrón, ni hagas lumbre de carbón.
Jugador de mingo, pagador de mesas de domingo a domingo.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Mentiras y olas, nunca vienen solas.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Berza, ¿por qué no cociste?. Cochina, porque no me revolviste.
Más fácil entra un camello por el ojo de una aguja, que un rico entre al reino de los cielos.
Al hambre de siete días, no hay pan duro.
Bobos van al mercado cada cual con su asno.
El que tiene vergüenza, ni cena ni almuerza.
A la leche, nada le eches; y debajo aunque sea cascajo.
El jornal del pobrete, por la puerta entra y se va por el retrete.
Comida hecha, amistad deshecha.
Guagua que llora mama.
Habla siempre que debas y calla siempre que puedas.
Confesión con vergüenza, cerca está de la inocencia.
Cuando veas relámpagos prepárate para la tormenta
A cada cual mate su ventura, o Dios que le hizo.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
La lengua queda y los ojos listos.
Muy pronto te cansados y en un año te amansarás.
Írsele a uno el santo al cielo.
Uno come la fruta aceda y otro tiene la dentera.
Hormigas con ala tierra mojada.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Quien al molino va, enharinado saldrá.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Honra sin provecho la digo pecho.
Abrazo de ciego, golpe seguro.
Quien hace malas, barrunta largas.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.