En la cuesta de enero, sin dinero me quedo.
A muertos y a idos, no hay amigos.
Perro no come perro y tú ya me estás tragando.
Andar probando como cuchillo de melonero.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Buena demanda o mala demanda, el escribano es mi banda.
A embestida de hombre fiero, ¡pies para que los quiero!.
El hambre viene sola, pero no se va sola.
Juegos y risas, esas son mis misas; comidas y cenas son mis novenas.
Eres lo que comes.
No enturbies aguas que hayas de beber.
Hiciste como Blas, ya comiste, ya te vas.
Guárdate de hombre que no habla, y de perro que no ladra.
Orden y medida, pasarás bien la vida.
Hombre refranero, sin cuartos o sin dinero.
A lo que no te agrada, haz que no oyes nada.
Estás trabajando para el inglés.
Solo se cumplen los sueños de los que los tienen.
En cada tiempo, su tiento.
Amor fino y buena mesa no quieren prisa.
Hambre larga, no repara en salsas.
Contigo no quiero tratos, pero con tu hermano sí, que me paso buenos ratos.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Casa hecha y mujer por hacer.
Niña, te aseguro que según tienes la cara tendrás el culo.
La lima, lima a la lima.
Los amigos de los buenos tiempos durante las tormentas dejan que te ahogues
Ni llueca eches que pollos saques.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Soplar la pelusa de un abrigo de pieles, para descubrir el menor defecto.
Cuando viene la chata, qué haces sin estirar la pata.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
La intención es lo que vale.
La avaricia rompe el saco.
Estoy en un callejón sin salida.
Burro empinado, por hombres es contado.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
La casa que no la visita el sol, la visita el doctor.
Palabras blandas te pondrán en andas.
Gato con cascabel no caza ratón.
Una carreta vacía hace ruidos.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Amor con casada, vida arriesgada.
No le pido pan al hambre, ni chocolate a la muerte.
Cuando un ruin se va, dos vienen en su lugar.
Date buena vida, temerás más la caída.
Muchas manos al pucherón, pronto se Llega al hondón.
Tanto tienes, cuánto vales.
Bolsa, mujer y espada, no quiere andar prestada.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.