Alguacil en andar y molino en moler, ganan de comer.
Burla pesada, en veras acaba.
Dale las gracias al que te hace justicia porque no te hace injusticia.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
A fin de año, remienda tu paño.
Si tu beso tiene el ardor del sol, la rosa te dará todo su perfume
Enfrenta la lengua; considera y rumia las palabras antes de que salgan de la boca.
Si quieres empobrecer sin sentir, mete obreros y échate a dormir.
El solo querer es medio poder.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Para el avaro, todo es caro.
Esperando marido caballero, lléganle las tetas al braguero.
Mucho te quiero, culo, pero no alcanza a besarte.
El mendigo pide pan, pero come carne si se la dan.
Volver a inventar la rueda.
A buena fe y sin mal engaño, para mi quiero el provecho y para ti el daño.
El ruin cuando más le ruegan, más se ensancha.
A casa de tu tía, entrada por salida.
El santo ausente, vela no tiene.
Ten que dar, y el culo te vendrán a Besar.
El amigo se preocupa de tu cabeza, el enemigo de tus pies
Quien sabe, sabe.
El dinero del mezquino anda dos veces el camino.
Haciendo se aprende a hacer.
A las diez deja la calle para quien es. Los rincones para los gatos, y las esquinas para los guapos.
Acude a tu oficio, que todo lo demás es vicio.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
El hombre sabio es aquel que busca instruirse con todos los hombres; el hombre fuerte, aquel que sabe quebrar sus deseos; el hombre rico, aquel que se contenta con su suerte, y el hombre honrado, aquel que honra a los demás.
Cuando quiera ausentarse tu enemigo, quítale estorbos del camino.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
No te deseo suerte porque esto no es lotería, el que sabe sabe y el que no, que Dios lo bendiga.
Quien casa una hija, gana un hijo.
Cántaro roto para tiesto vale.
El interés tiene patas.
El desperdicio, crea la necesidad. No desperdicies y no necesitarás.
Aunque veas pleito ganado, vete con cuidado.
Si sale cara, gano yo; si sale cruz, pierdes tú.
Ama, perdona y olvida.
No vayas de romería, que te pese al otro día.
De amigo reconciliado y de fraile colorado, guárdate con cuidado.
De lo que te han dado, da algo al necesitado.
Barájamela más despacio.
No me castigues con el látigo de tu desprecio.
Si quieres vencer, aprende a padecer.
El que se queja, sus males aleja.
Feo, pero con suerte.
Buey sin cencerro, piérdese presto.
Tu mujer te pedirá disculpas cuando la luna se caiga.
A la mal casada, miradla a la cara.
Más quiero viejo que me ruegue que galán que me abofetee.