A buen bosque vas por leña.
Volverse humo.
La liebre a la carrera y la mujer a la espera.
Dame pega sin mancha, darte he moza sin tacha.
Piensa en las facilidades, pero continúa trabajando.
Entrañas y arquetas, a los amigos abiertas.
Si quieres llegar rápido, ve despacio.
Tu que no puedes, llévame a cuestas.
A tu amigo gánale un juego, y vuelve luego.
A la moza mala, la campana la llama, que a la buena, en casa la halla.
Ama y guarda.
Antes de entrar en un lugar, fíjate por dónde se puede salir.
Echa bien tus cuentas, para que después no te arrepientas.
Paga lo que debes, sanarás del mal que tienes.
Obra acabada venta aguarda.
Según con quien te encontré, así te trate.
Quien entre perros camina, fornica en cualquier esquina.
El que al sentarse dice "¡ay!" y al levantarse dice "¡upa!", no es ese el yerno que mi madre busca.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Quien ruega al villano, ruega en vano.
Cercón lleva la luna, mi amor se moja.
Se encontró con la horma de su zapato.
A buen señor, buena demanda.
Si la vida te da la espalda, puntéatela.
El que pide y no da, siempre algo tendrá.
Mujer Besada mujer ganada.
Estrenar casas y domar potros, otros.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Si quieres buena fama, no te halle el sol en la cama.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
Buscar la luna a mediodía es bobería.
Fea y con dote, trae a muchos en el bote.
Júntate, que junto estabas.
Gato con guantes, no caza, pero amenaza.
A bien te salgan, hija, estos arremangos.
No da quien tiene, sino quien quiere.
A buen santo te encomiendas.
Perros raspan, pero la caravana passa.
Al mal hecho, ruego y pecho.
A Dios, llamaron tú.
Entre pillos anda el juego.
Ido el conejo me das consejo.
Ruega a Dios por el mal señor, porque no venga otro peor.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
Antes de pedirle ropa a un hombre, mire la ropa que él lleva.
En negocios de mucho tomo, ándate con pies de plomo.
Lo que es ajeno, siempre clama por su dueño.
Da de comer a un hombre y te obedecerá.
Alábate, burro, que nadie te alaba.
Mira tus culpas y tus penas, y olvídate de las ajenas.