De buena madre buen hijo, y de buena pipa buen vino.
Cara de enferma y culo de sana.
Tras cada tres bocaditos, un traguito.
Ata bien y siega bajo, aunque te cueste trabajo.
Si un ciego guía a otro ciego, ambos caen en el precipicio.
Abarata, tendero, y ganarás más dinero.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Mujer pecosa, mujer candela.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Cazador que tira y no persigue, poco o nada persigue.
Andar probando como cuchillo de melonero.
Cacarear y no poner, bueno no es.
Al mal panadero hasta la harina le sale negra.
Durmió conmigo anoche o qué, que ya no saluda.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Ventana abierta, pajaro que vuela.
No hay pero que valga.
A grandes penas, pañuelos gigantes.
En San Antonio, la vieja tiró el carrete al fuego.
El qu'es comedido, come de lo qu'está escondido.
De chicos es el temer y de grandes el atrever.
Hasta una hormiga que pierde, duerme. Hay dos animales ingratos: las mujeres y los gatos.
Aguadito para que rinda y saladito para que alcance.
Engordar para morir es mal vivir.
Al pobre y al feo todo se le va en deseo.
Comer sin vino es miseria o desatino.
A persona lisonjera no le des oreja.
Más sabe quien mucho anda que quien mucho vive.
El que a larga vida llega, mucho mal vio y más espera.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].
Más vale un "toma" que dos "te daré".
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
El buen vino en vaso chico.
Año malo, panadera en todo cabo.
El joven armado y el viejo arrugado.
El diablo está en los detalles.
Comer con fuerza, mascar con ganas y lo que no se hiciere hoy se hará mañana.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Cuando no se puede segar, se espiga.
Dibujar una serpiente añadiéndole patas.
Los hijos de Mari-Rabadilla, Cada cual con su escudilla.
El, por vía de compadres, quiere hacerme la hija madre.
El que quiera comer huevos tendrá que soportar los cacareos de las gallinas.
Bien a bien o mal a mal, llena tu costal.
Cuentas viejas líos y quejas.
Primero la firmita y luego la camita.
Hay momentos en que hasta el tigre dormita.
A buena suela, mala pieza.
Encaja como pedrada en ojo de boticario.
No se llame señor quien en Tierra de Campos no tenga un terrón.