Ni domes potro, ni tomes consejo de otro.
La que se viste de verde, o es guapa o se lo cree.
Reniego del necio que jode con la mujer del cuerdo.
Dale de comer rosas al burro y te responderá con un rebuzno.
Más perdido que Adán el día de la madre.
Más caliente que un brasero, la bragueta de un herrero.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Nadie envejece a la mesa.
El amor hace iguales a los que no lo son.
¿Qué hacer, Gaspar?. Como para cenar.
Jugar al abejón con alguien.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Haciendo de sobrino quematela al fuego y llevatela al rio.
Cada cual se cuelga lo que mata.
El que va a la bodega y no bebe, buena vez se pierde.
Helada sobre lodo, agua sobre todo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Más vale amante bandido que novio jodido.
Hazme la barba, hacerte el copete.
No hay mula que no patee, ni mujer que no lo de.
Va como honda que lleva el diablo.
Cortesía de boca, gana mucho a poca costa.
Beber por jarra penada, no me agrada.
Quien promete amor eterno es porque desconoce los cuernos.
El amor hace salir alas
Ni es carne, ni es pecao.
Para poca ventura, remedio es la sepultura.
Gala sin oro, aunque cueste mucho, luce poco.
La soga quiebra por lo más delgado.
Por la boca muere el pez y el piloto por los pies.
Casa donde hay ruda, el ángel la saluda.
El amor es el precio para quien quiere comprar el amor
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.
A mala venta, mala cuenta.
Dí lo que quieres, que yo no estoy en casa.
Viento, mujer y fortuna, mudables como la luna.
Ay del que muere, que el vivo enseguida se apaña con lo que puede.
Sufriré hija golosa y albendera, más no ventanera.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Júntanse las comadres y arde en chismes la calle.
Que llueva, que no llueva, pan se coge en Orihuela.
Pan tierno y leña verde, la casa pierde.
Tanto da el agua en la piedra que la quiebra.
Come para vivir, pero no vivas para comer.
Vive cantando, muere llorando.
A fuerza de palos, como borrico de yesero.
Bebe vino manchego y te pondrá como nuevo.
Dicen que es bonito el cura, tal sea su ventura.
Hacer más daño, que un buey por un tejado.
Jugar y perder bien puede suceder.