El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Salud sin trabajo, campana sin badajo.
La sugestión obra.
Gran poder tiene el amor, pero el dinero mayor.
A la muerte, no hay cosa fuerte.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Amor y viento, uno se va y vienen ciento.
La casa caída, el corral agrandado.
Amor loco, hoy por ti y mañana por otro.
El amor vence todo.
Caballo andador tropezador.
En casa del que jura, no faltará desventura.
En burlas ni en veras, con tu señor no partas peras; darte ha las duras y comerse ha las maduras.
En el mundo no hay banquete que no tenga fin.
Junta de cuatro, junta del diablo.
En casa de los tíos ella es la tía.
Casa de mantener, castillo de defender.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Tierra de roza y coño de moza.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Mujer pecosa, mujer candela.
Donde manda el amo se ata la burra.
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Boca que se abre, o quiere dormir o está muerta de hambre.
Irse con la soga entre los cachos.
Fraile convidado echa el paso largo.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
En enero, cada oveja con su cordero.
El pie en el lecho y la mano el pecho.
Tanto fue el cántaro a la fuente hasta que por fin se rompió.
Descansa el corazón, contando su pasión.
Ciertos maridos existen porque ciertas mujeres no han querido quedarse solteras
Juego de bolos no lo entienden todos.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Querer matar dos moscas de un golpe
Oye, ve y calla, y vivirás vida holgada.
Repicar y andar en la procesión, no puede ser.
Vanidad humana, pompa vana: humo hoy y polvo mañana.
Madrastras, reniego de ellas y de su casta.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Hacerse el de la oreja mocha.
Dios da pan a quien no tiene dientes.
Dar una fría y otra caliente.
Leña de romero y pan de panadera, la bordonería entera.
Cuando hay amor nos podemos acostar sobre el filo de una espada, cuando no nos amamos incluso una cama enorme no basta
Para tener paz en casa cuando llega el marido todo debe estar limpio.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
A la mujer y a la viña, el hombre la hace garrida.