El amor y el niño, donde les muestran cariño.
El mucho trato hermana al perro y al gato.
La hija, donde pudieres; el hijo, donde quisieres.
Lo que promete con el vino, se olvida por el camino.
A gran seca, gran mojada.
Putas y frailes andan a pares.
A quien le dan el pie, se toma la mano.
Dar la última mano.
La víbora y la mujer tienen la ponzoña en la boca.
Belleza de cuerpo no se hereda
La hija paridera, y la madre, cobertera.
Fía solo en dos: en ti y en Dios.
Madre boba tuviste si al mes no reíste.
El sexo nos hace perder la cabeza
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Lo que en la bonita es gracia, en la fea es desgracia.
El amor de carnaval muere en la cuaresma
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
Chico exceso es dar a una moza un beso, si queda en eso.
Todo vale para el convento, y llevaba una puta al hombro.
Rica que con pobre casa, un criado más tiene en su casa.
Para salir del hoyo un buey solo no basta, se necesitan dos.
Los compañeros de cama se escogen de día
El que a la tienda va y viene, dos casas mantiene.
La muerte y el juego, no respetan privilegios.
Hay gente que le das la mano y te agarra el pie.
El cuco y el sacristán, juntos de juerga se van.
A la bestia cargada el sobornal la mata.
Al trabajo, yerno, que viene el invierno.
Lunes y martes, fiestas holgantes; miércoles y jueves, fiestas solemnes.
Por dinero baila el perro y por pan si se lo dan, y no por el son que toca el ciego.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Quien se ausenta, es un muerto en exequias.
Antes muerte que vergüenza.
Este si que se llevo el santo y hasta las limosnas.
Júntate, que junto estabas.
Ni adobo sin ajo, ni campana sin badajo, ni viudita sin su majo.
A casa de tu tía, entrada por salida.
Nadie se muere en la vispera.
Nunca bailes en una barca pequeña.
Ni fea que espante, ni hermosa que mate.
En casa con hombres y sin vino, todo anda mohíno.
Después del burro muerto, la cebada puesta en el rabo.
Acabándose Cristo, pasión fuera.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Hasta la hora del luto, ojo enjuto.
Vos contento y yo pagada, venid a menudo a casa.
El amor iguala a los que se aman.
Oficio, bueno o malo, da de comer al amo.