Mejor una palabra que serene a quien la escucha que mil versos absurdos.
El pájaro que canta a destiempo es muerto.
Por lo que uno tira, otro suspira.
A quien vela, todo se le revela.
Bendita sea la herramienta; que pesa, pero alimenta.
La lengua resiste porque es blanda; los dientes se quiebran porque son duros.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Agua buena, sin olor, color, ni sabor, y que la vea el sol.
Mas quiero viejo que me regale, que mozo que me mande.
Dar limosna no aligera la bolsa
Juventud, calor y brío; vejez, tembladera y frío.
Tres pueden decidir de forma satisfactoria si dos están ausentes
Jamás cerró una puerta Dios, sin que abriese dos.
Labra bien y corta justo, y saldrá la obra a tu gusto.
Fuiste con el abogado y ya saliste escaldado.
A grandes cautelas, otras mayores.
El amor de lejos, es para los pendejos.
El amigo de todos es fiel a ninguno.
Hay tres cosas que destruyen al hombre: el vino, el orgullo y el enojo.
Machete cuto, estáte en tu vaina que nada te pasará.
Mientras mi vecina sea boba, ¿quién me manda comprar escoba?.
El vino desde que lo pisaron, por huir de los pies se sube a la cabeza.
La sed del corazón no se apaga con una gota de agua
De un golpe no se derriba un roble.
En la tierra del ciego, el tuerto es rey.
Buen amigo es el dinero.
Haber de todo, como en botica.
Las bendiciones nunca vienen en pares, y los infortunios nunca vienen solos.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Por pulido que sea, no hay culo que no pea.
Dinero sin caridad, es pobreza de verdad.
Quien bien siembra, bien coge.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Bocado de mal pan, no lo comas ni lo des a tu can.
Madre para parir y no para criar, no es madre de verdad.
En la casa donde no hay pan, pocas cosas se dan.
Junio, Julio y Agosto, ni dan vino ni mosto.
Hay mucho que ganar y poco que perder.
Lo que esconde el más allá, tras la muerte se sabrá.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Para que no se espante el borrico por delante.
Por la peana se adora al santo.
Lo que no mata engorda.
Las gotas de lluvia eran tan grandes como ubre de vaca.
Moneda ahorrada, moneda pagada.
Ir bestia a Salamanca y volver asno, a muchos ha pasado.
En las caricias de otoño, se empieza en la cara y se acaba en el coño.
La que no pone seso en la olla, no lo tiene en la toca.
El poco seso canta en la mesa y silba en el lecho.
El buen vino resucita al peregrino.