Renegad de hombre, que le hace ruido hasta el nombre.
Alabanza propia es vituperio.
Lo que dejes para después, para después se queda.
Del mal manjar, un bocado nomás.
Quien no da nudo, pierde punto.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
La lengua es el azote del culo.
Casa sin sol, no hay casa peor.
Olvidar una deuda no la paga.
De tal árbol tal astilla.
Como mi padre es rico, no quiero cerrar el pico.
El corazón y los ojos nunca son viejos.
Si el cuquillo no ha venido el 25 de abril, o se ha muerto, o lo han matado, o es que no quiere venir.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
En gran aprieto, espera más del vecino que del nieto.
Nunca se pierden los años que se quita una mujer; van a parar siempre a cualquiera de sus amigas.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
El hábito no hace al monje, ni la venera al noble.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.
Al roto, patadas y porotos.
Ganar, poco vale sin guardar.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Fantasía y pobreza, todo en una pieza.
En el amor solo el principio es divertido
Rogar al Santo, hasta pasar el tranco.
Más vale ser pobre que estar enterrado.
Como tordo viejo en campanario, que de campanadas no hace caso.
Cada hombre deja sus huellas.
El que arcoiris ve, no se morirá de sed.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Cebada granada, a ocho días segada.
A gran culpa, suave comprensión.
Llaga incurable, vida miserable.
Septiembre muy mojado, mucho mosto pero aguado.
Si falta la comida, torcida va la vida.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Ni raja, ni presta el hacha.
Muchos cabitos de vela hacen un Cirio pascual.
Por una oreja entra y por otra sale.
Remienda tu sayo y te durara otro año.
Quien de servilleta pasa a mantel, no hay quien pueda con él.
No hay que mentar la soga en casa del ahorcado.
A la que tenga más de treinta no la pretendas.
Rostro lleva al lecho, que no el culo bien hecho.
Enfermedad larga, cruz a la espalda.
Al buen amigo, con tu pan y con tu vino; y al malo, con tu can y tu palo.
Malo es pecar, y diabólico perseverar.
Habla poco y bien, tenerte han por alguien.
El interés es más fuerte que el amor.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.