El pan comido, hace al que lo da amigo.
Cuentas de pobre, raro es que se logren.
Maestro de atar escobas.
En Mayo lodo, espigas en Agosto.
La ocupación constante previene las tentaciones.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Buscar aguja en un pajar, es naufragar.
Lo que el Diablo no puede hacer hácelo la mujer.
Ignorar para preguntar y preguntar para saber, eso es aprender.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
Cada cual en su corral.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?
Uno no vale lo que pide sino lo que le pagan.
Favorece a los tuyos primero, y después a los ajenos.
Buscarle cinco pies al gato.
Año lluvioso, échate de codo.
De verde claro a amarillo, va poquillo.
La oportunidad no toca dos veces a la misma puerta.
Más enseña la necesidad que diez años de universidad.
En el último parche es cuando se cambia la cámara.
La alegría alarga la vida.
Dar la callada por respuesta.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
No apruebes hasta que pruebes.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Cada uno trate de su oficio y deje el del vecino.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
Lo que haces, encuentras.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Cada uno es para si y Dios es para todos.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
Al potro y al niño, con cariño.
De casas y de potros que lo hagan otros.
No dejes camino por vereda.
Mejor es deuda vieja que pecado nuevo.
Úntate con aceite, que si no sanares, te pondrá reluciente.
Untado un dedo, untada toda la mano.
Mañana será otro día.
Cambio de costumes, gran pesadumbre.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
Dios da mocos al que no tiene pañuelo.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
A la mujer, el hombre la ha de hacer.
¿Fiado?. Mal recado.
Dos hambrientos a un pan, mal trato le dan.
Ara bien y cogerás trigo.
Premio del trabajo justo, son honra, provecho y gusto.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
A quien le pique el alicante, que llamen al cura que le cante.
El viejo por no poder y el mozo por no saber, dejan las cosas perder.