En Septiembre, el que no tenga ropa que tiemble.
Oye los consejos de todo el mundo, y sigue el tuyo.
Perdona al ofensor y saldrás vencedor.
La blanda respuesta la ira quiebra, la dura la despierta.
Buey viejo mal tira, pero bien guía.
Cada uno se apaña según tiene maña.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Al que le venga el guante que se lo calce.
Un maravedí sobre otro llegan a comprar potro.
A padre ahorrador, hijo gastador.
Hebra larga, costurera corta.
Cuida tu cerebro que tu cerebro cuidará de ti.
No diga ninguno: no puedo aprender, tanto hace el hombre cuanto quiere hacer.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
Una vez un papel rompí y cien veces me arrepentí.
Con remiendo del mismo paño echaras atrás el año.
En gran casa, a muchos el trabajo cansa.
Una de cal y otra de arena, hacen la mezcla buena.
El recurso más eficaz para ahorrar dinero es el trabajo.
Jáquima puesta , entiéndese vendida con la bestia.
El vino abre el camino.
El hijo borde y la mula cada día se mudan.
El que a dos amos atiende, a uno le queda mal.
Según es el dinero, es el meneo.
El que quiere moño bonito, tiene que aguantar jalones.
De sol de tarde, Dios te guarde.
Cuidado que hay golondrinas en los alambres.
La novia, de contado, y la dote, de prometido.
Antes de meter, prometer.
En queriéndome Dios aunque no me quieran los santos.
Has lo que debes y no lo que puedes.
Hacer mangas y capirotes.
Tras cornudo, apaleado, y mándale bailar.
Agua y sol, tiempo de requesón.
Vayan las verdes por las maduras.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Cántaro roto para tiesto vale.
Cuentas claras y el chocolate espeso.
Si no fuera por el "si" y el "pero", ¿quién dejaría de tener dinero?
Con putas y frailes ni camines ni andes.
Quien tiene alforjas y asno, cuando quiere va al mercado.
El más cruel fastidio, no vale un suicidio.
A viña vieja, amo nuevo.
Más quiero cardos en paz, que no salsa de agraz.
Ropa que mucho se cepilla, pronto raidilla.
Llave que en muchas manos anda, nada guarda.
Hablar con el corazón en la mano.
La mujer en casa y con la pata quebrada.
Ni miento ni me arrepiento.