La mujer en casa y con la pata quebrada.
Conejo, perdiz o pato, venga al plato.
Tú que coges el berro, guárdate del anapelo.
Hablar con el corazón en la mano.
Atáscate, que hay lodo.
Al hombre aguado, mirarle de lado.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Estoy que no me calienta ni el sol.
No te asombres por poca cosa.
Cuando hay sospechas, haya cautela.
Muchos componedores descomponen la novia.
No busques en la plaza lo que tienes en tu casa.
Cuando alguien te hace un daño, búscalo en tu lista de los más favorecidos.
Mejor precavido, que arrepentido.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Libro prestado, perdido o estropeado.
Saber dónde aprieta el zapato.
Como las monjas de mi lugar: ni papel romper ni cuerda tirar.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
Haz el bien y olvídalo.
Ama a quien no te ama, responde a quien no te llama, andarás carrera vana.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Nunca con menores, entables amores.
Desde torre o azotea, bien se otea.
Madre quiero ser, e hijos tener.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Un vasillo de vino, al segundo le abre camino.
Al hambre no hay pan negro.
No busques la suerte y te saldrá al paso.
A Dios, al padre y al maestro, tenga el niño gran respeto.
Nada se puede esperar de quien no tiene hogar.
Con el favor no te conocerás, sin él no te conocerán.
De quien mira al suelo, no fíes tu dinero.
Antes queda dispuesta una embarcación que una mujer que se dispone a salir.
En Abril aguas mil, al entrar pero no al salir.
Bebe el agua a chorro y el vino a sorbos.
Guarda pan para Mayo y leña para todo el año.
En Abril, huye de la cocina; más no te quites la anguarina.
Dar a manos llenas significa repartir en pequeñas partes lo que fue robado a lo grande
Hacienda de señores, se la comen los señores.
No pidas un cañon para matar un gorrión.
El andar de la madre, tiene la hija. Siempre salen los cascos a la botija.
Aquel es tu amigo, el que te quita el ruido.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
No eches más leña al fuego.
Un oportuno ?NO? es mejor que un apresurado ?Sí?.
Guárdame de aquel en quien tengo puesta mi confianza, que de quien desconfío, me guardaré solo.
Cuenta tu pena a quien sabe de ella.
Si quieres verte obedecer, manda poco y bien.
San Julián, guarda vino y guarda pan.