Si te vieres en prosperidad, acuérdate de tu adversidad.
Después de comer, ni un sobre escrito leer.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Dineros en manga, tanto vino como agua.
A la Virgen, salves; a los Cristos, credos; pero a los cuartos quedos.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Fuego guisa hoya, que no moza orgullosa.
Rapados y por rapar, todos han de pagar.
Boda en mayo ¡Qué fallo!
Hijo descalostrado, medio criado.
Un "quizá" no dice nada.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Quien de refranes no sabe, ¿qué es lo que sabe?.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
El aspecto orgulloso aleja los corazones, pero la cortesía los gana.
No cierres una puerta, si no has abierto otra.
Ni calentura con frío, ni marido en casa continuo.
Medias blancas en enero señal de poco dinero.
Hay más días que ollas.
Señor por señor, el padre es el mejor.
Amigo traidor, una buena cuerda y colgado al sol.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Cuesta abajo, hasta la mierda corre.
Vuelta al cuidado, que canta el gallo.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
Salga el sol por Antequera y póngase por donde quiera.
Gallo, caballo y mujer por su raza has de escoger.
El labrador que quiera empobrecer, a sus criados deja de ver.
Cavas tu tumba con los dientes.
El mal trago pasarlo pronto.
Un día de obra, un mes de escoba.
Una vez al año, y ésa con daño.
Quien no arrisca, no aprisca.
A ciento de renta, mil de vanidad.
Llegó el momento de la verdad.
Breve habla el que es prudente.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Carrera que no da el caballo, en el cuerpo la tiene.
Casa en esquina, o muerte o ruina.
Un asno cargado de oro sube ligero una montaña.
Moza reidora, o puta o habladora.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
Hay que aprender a ser gato de casa grande, se van a acabar los ratones.
Quien da para recibir no da nada
La vejez mal deseado es.
Boca de miel y manos de hiel.
Majada forera, sestil de verano, quien aquí te puso, mal sabe de ganado.
El sol brilla para todos.
A la mal casada, miradla a la cara.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.