Confía en lo que ves
Vereda no cría hierba.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Algo tiene la fea, por donde el galán la desea.
A braga rota, compañón sano.
Por más que oigas consejos no te haras más rápido viejo.
Si tu vecino te gana a arar, tú gánale a escardar.
Cada mozo lancee su toro.
Ni raja, ni presta el hacha.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Si quieres llegar a viejo, poca cama, poco plato y mucha suela al zapato.
Cuando guían los ciegos, ¡ay de los que van tras ellos!.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
El pescado y el huésped, a los tres días hieden.
Del avaro un solo bien se espera: que se muera.
En casa del herrero cuchillo de Embero.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
¿A un "¡toma!", ¿quién no se asoma?.
Si tu problema tiene solución, ¿por qué te preocupas? Y si no la tiene? ¿por qué te preocupas?
Casa donde manda la mujer, no vale un alfiler. Pero las hay por doquier.
Variante: Suegra, abogado y doctor, mientras más lejos mejor.
El trabajo por la mañana vale oro.
El que anda con cojo, aprende a cojear.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
Más vale acostarse sin cena que levantarse con deuda.
Los muertos y las visitas a los tres días apestan.
Susto meado mejor que sangrado.
Aquel pregona vino y vende vinagre.
Muy estirar la Cuerda, el arco quiebra.
Favor del soberano, lluvia en verano.
Caballo manco no sube escalera.
Ni al jugador que jugar, ni al gastador que gastar, ni al avaro que guardar.
Agua vertida, mujer parida.
Santa tú y santo yo, el diablo nos juntó.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
Junto a santo que no suda, el sacristán estornuda.
La paciencia no está entre los jovenes.
La que se enseña a beber de tierna, enviará el hilado a la taberna.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Lleva siempre tu camino y no mires nunca el de tu vecino.
A quien ganando no guarda, media albarca; y a quien ni ganar espera, abarca entera.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
El que tiene higuera en camino real, si quiere comer higos, tiene que madrugar.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
Si se pierde enero, búscalo por la flor del almendro.
La constancia decisiva, vence al fin la suerte esquiva.
Todo salto tiene riesgo.
Haz bien y no mires a quien.
De perdidos, al río.
Abstente de mudar los límites de los campos, para que un terror no te arrebate. Se satisface al Dios con la voluntad del señor (responsable) que establece los límites de la tierra arable.