Nadie toma lo que no le dan.
Para el bien, de peña; para el mal, de cera.
No tengas como vano el consejo del anciano.
Por el esfuerzo, la vigilancia, la disciplina y el dominio de sí, el sabio se crea una isla que la inundación no logra destruir.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
El yerro encelado, medio perdonado.
Quien da parte de sus cohechos, de sus tuertos hace derechos.
Paciencia y barajar.
Cuerpo descansado, dinero vale.
De ésta me saque Dios, que en otra no me meteré yo.
Nadie se meta donde no le llaman.
El que no tiene vergüenza, toda la calle es suya.
Al hombre honrado, todo lo cuesta caro.
Quien perdona pudiendo vengarse poco le falta para salvarse.
Hacérsele a uno algo cuesta arriba.
Cada cual es hijo de sus obras.
¿Qué haces, bobo?. Bobeo: escribo lo que me deben y borro lo que debo.
El zapatero, juzgue de su oficio y deje el ajeno.
La modestia es patrimonio de los pendejos.
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
Reprende las vidas ajenas con buen ejemplo y no con dicho ni cuento.
El no vigilar a los operarios es como dejarles nuestra bolsa abierta.
Junta de pájaros, agua segura.
Zapatero haz tus zapatos, y déjate de otros tratos.
El de sabio corazón acata las órdenes, pero el necio y rezongón va camino al desastre.
Líbreme Dios de hora menguada y de gente que no tiene nada qué perder.
Quien en ti se fía, no le engañes.
Más fácil es de la obra juzgar que en ella trabajar.
Alcalde de aldea, yo no lo sea.
De la madre la gran ciencia, es tener mucha paciencia.
No presuma de tener ciencia quien no tenga experiencia.
Si no vas de acuerdo con uno, es su problema;si no vas de acuerdo con nadie, es tu problema.
El que da, recibe.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
Más vale caer en gracia que ser gracioso.
No hay provecho propio sin daño para otro.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
Tras la fortuna guía el favor.
No fíes ni porfíes, ni prometas lo incierto por lo cierto.
Cada cosa en su sitio y un sitio para cada cosa.
Dios no se queda con nada de nadie.
Gran trabajo tiene, quien comentar a todos quiere.
Quien dice su secreto, de libre que era se hace siervo.
Hombre muy escrupuloso, siempre será menesteroso.
Lo que saben dos, lo saben ellos y Dios; lo que saben tres, ciento lo sabrán después.
Cuando hay necesidad de tomar una decisión y actuar, el hablar es inútil.
No se puede servir a dos señores.
El que guarda siempre encuentra.
Cada uno es artífice de su ventura.
Dos capitanes hunden la nave.