La cortesía exige reciprocidad.
Pedir es lícito, responder es cortesía.
Agua, candela y la palabra de Dios, ningún hombre de bien las negó.
Sé dueño de quien no te ama y esclavo de quien te ama
Al que no admite consejo no se le puede ayudar.
A heredad vieja, heredero nuevo.
Ni firmes sin leer, ni hables sin ver.
Si una nación tiene un héroe, estará salvada.
Bien merece galardón quien roba a un ladrón.
El que a reglas de educación no se sujeta, en cualquier parte de su culo hace trompeta.
Encargo sin plata, no pesa ni mata.
Si haces mal, pecado mortal; pero si haces bien, pecado también.
A buen santo te encomiendas.
Guacharaca que come corozo, confianza tiene un su jopo.
El que vale, vale, y el que no a la Marina.
El orgullo suele ponerse la capa de la humildad.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Vale más saber que tener.
El que está a las duras, está a las maduras.
Lo que es bueno o malo no es la acción sino la intención.
Quien a otra ha de decir puta, ha de ser ella muy buena mujer.
Nadie da lo que no ha.
Una pena quita a otra pena.
Albricias, madre, que pregonan a mi padre.
A falta vieja, vergüenza nueva.
Hay que creer, rajar o desastillar.
La paciencia es la llave del paraíso.
A buena confesión, mala penitencia.
Mujer precavida vale por dos.
Tres saberes gobiernan el mundo: el saber, el saber vivir y el saber hacer, pero el último ocupa a menudo el lugar de los otros dos.
Vale más el que sabe más.
El que juega por necesidad pierde por obligación.
Quien quiere y no puede, gran mal tiene.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Amor y señorío, no quieren compañía.
Oír, ver y callar, son cosas de gran preciar.
El hombre acucioso y fuerte. no confía Solo en la suerte.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Por falta de un amén, que no se pierda un alma.
Haz lo que diga el fraile y no lo que hace.
De sabios es variar de opinión.
A Dios, llamaron tú.
Lo malo, a quien lo apetece, bueno y justo le parece.
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
Nadie da sino lo que tiene.
Regla para bien vivir, callar después de ver y oir.
El hombre es esclavo de lo que dice y dueño de lo que calla.