El que pueda ser libre no sea cautivo.
Palabra de boca, piedra de honda.
Lo que ha de ser, va siendo.
La necesidad hace maestros.
Cada cual en su casa y Dios en la de todos.
Por tu ley, y por tu rey, y por tu grey, y por lo tuyo morirás.
El que debe y paga, descansa.
El que quita la ocasión, quita el peligro.
Obra acabada, maestro al pozo.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Humano es el errar y divino el perdonar.
Quien de valor hace alarde, tiene mucho de cobarde.
Dios sabe lo que hace.
La ley es como los perros: que solo muerde a los de ruana.
Quien escucha lo que no debe oye lo que no quiere.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
A quien buenos cojones tiene, lo mismo le da por lo que va como por lo que viene.
El hombre propone, Dios dispone y el diablo descompone.
Mejor precavido, que arrepentido.
A cada rey su trono.
El que la hace, la paga.
No hay mejor ciencia que paciencia y penitencia.
A bien dar o mal dar, por no pedir no ha de quedar.
Bandera vieja, honra capitán.
Errar es humano, perdonar es de sabios.
Más vale callar y parecer tonto, que abrir la boca y despejar dudas.
La sugestión obra.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Fuerte desdicha es, no aprovecharse de la dicha.
Amor no respeta ley, ni obedece a rey.
Bueno es el mal que fue ocasión del bien.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Quien bien ata, bien desata.
El que da lo que tiene, a pedir se queda o, a pedir se enseña.
El que quiera ser líder debe ser puente.
A quien dices tu secreto, haces tu dueño.
De la mujer el consejo apresurado, del hombre el postrero y mesurado.
Con paciencia y voluntad, se logra todo y algo más.
A quien se aventura, Dios le ayuda.
Rey es el amor, y el dinero, Emperador.
Tienes la razón, pero vas preso.
A falta de hombres buenos, a mi padre hicieron alcalde.
Rectificar es de sabios.
Abogado en el concejo, hace de lo blanco negro.
A tu Dios y Señor, lo mejor de lo mejor.
El trabajo y el comer, su medida han de tener.
Consejo es de sabios perdonar injurias y olvidar agravios.
Iglesia, o mar, o casa real.
Buena, por ventura; mala, por natura.
La prolijidad suele engendrar el fastidio.