Quien se excusa se acusa.
Para el particular, paso regular. Para el contratista, vista. Para el Ayuntamiento, paso lento. Pa la Diputación, buena canción. Pal Estáu, echáu.
Gran bien es castidad, ¿pero dónde está?.
El que de la ira se deja vencer, se expone a perder.
La Ley del Talión, ojo por ojo y diente por diente.
Firma papel y te encadenarás a él.
El dar y el tener, seso ha de menester.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
No hay mejor testigo que el papel escrito.
Si hay armonía en la casa, habrá orden en la nación.
Más valioso que el dinero, es un sabio consejero.
Buena barba, de todos es honrada.
Por lo demás, paciencia y barajar.
Más vale tuerta que muerta.
El maestro sabe lo que hace.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
El que consigue algo tiene mucho, pero el que guarda tiene más.
Lo que Dios no da, Salamanca no presta.
En la duda, ten la lengua muda.
Si le dices tu secreto a una mujer, de dominio público ha de ser.
Ya acaecido el hecho, llega tarde el consejo.
Sabio es aquel que piensa antes de actuar.
Donde no hay escritura, no hay obligación. Porque las palabras se las lleva el viento.
Nada es más fácil de hacer que aconsejar y reprender.
La ley justa no es rigurosa.
Lo que vale la pena hacerse, vale la pena hacerlo bien.
Hecha la ley, hecha la trampa.
Quien cuando puede, no quiere; cuando quiere, no puede.
Cada cual hasta la muerte, tiene que afrontar su suerte.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Dios consiente, pero no siempre.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Obra acabada, a dios agrada.
Muchos a dispoñer, ningún a cumprir.
Por tu corazón juzgarás al ajeno, en malo y en bueno.
A Dios, nada se le oculta.
Ser bueno lo manda Dios, y aparentarlo es mejor.
El que amenaza, pierda la ocasión de la venganza.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Hombre que no roba y gato ladrón, los dos cumplen su obligación.
Sé justo con todos, pero no confíes en todos.
Decir, dice cualquiera; hacer solo el que lo sepa, quiera y pueda.
Donde hay voluntad, hay un camino.
Entre hermanos, dos testigos y un notario.
Al que no ocupa de su negocio, nunca le confiaré el mío.
La envidia sigue al mérito, como la sombra al cuerpo.
Más vale un "por si acaso" que un "¡válgame Dios!".
Hay confianzas que dan asco.
Dios hace lo que quiere, y el hombre, lo que puede.