Voz del pueblo, voz del cielo.
La respuesta mansa, la ira quebranta.
El uso hace al maestro.
Más vale honra sin barcos que barcos sin honra
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Según serás, así merecerás.
Obra bien y espera; que Dios es el que premia.
Cada uno en su casa es rey.
Quien vive sin disciplina, muere sin honor.
El que atiende a la corrección va camino a la vida; el que la rechaza se pierde.
Dios hizo todas las cosas con peso, sabiduría y mesura.
Quien debe y paga, no debe nada.
El hombre propone y Dios dispone.
Confía en lo que ves
Hijos y hogar, son la única verdad.
La razón es de quien la tiene.
Un hombre es juzgado cuanto a su trabajo.
A buen señor, buena demanda.
En casa de Amanda, ella es la que manda.
La verdad al censurado, siempre causa desagrado.
La libertad no tiene par.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.
Quien porfía, alcanza hoy u otro día.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
La impureza, pesa.
La suavidad domina más que la ira.
Admisión de delito, relevo de prueba.
Hermano mayor padre menor.
Enseña la cautela que debe observarse para confiar un secreto, pues muchos, so capa de amistad, abusan del sigilo.
El que nada debe, nada ha adquirido a plazos.
La paciencia es el mejor escudo contra las afrentas.
Dar el consejo y el remedio, favor completo.
La reputación dura más que la vida.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
No hay mandado como el que hace el mismo amo.
Abogado, juez y doctor, cuanto más lejos, mejor.
El que da lo que tiene no está obligado a dar más.
La muerte a nadie perdona, ni a tiara ni a corona.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
A boda y bautizo, no vayas sin ser llamado.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
El que se traga un hueso, confianza tiene en su pescuezo.
Lo prometido es deuda.
El hombre pone y la mujer dispone.
En el juego del poder no se trata con quien se desea, sino con quien hay necesidad.
La justicia cojea, pero llega.
El yerro del médico, la tierra lo tapa; el del letrado, el dinero lo sana; el del teólogo, el fuego lo apaga.
El que todo lo niega, todo lo confiesa.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
La confianza mató a su amo.