No me llega pero ni a la suela de los zapatos.
Por carne, vino y pan, deja cuantos manjares han.
De las aves, la perdiz, y de las mujeres Beatriz.
El que se apura, poco dura.
Antes huir que morir.
Al perro más desmedrado dan el mejor bocado.
Mejor es un hombre cuya charla permanece en su vientre, que el que la prefiere de manera injuriosa.
Más vale mendrugo que tarugo.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
En mi casa mando yo que soy viudo.
A barba, ni tapia, ni zarza.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Más puede Dios que el diablo.
El buen cirujano. opera temprano.
Sábalo de mayo, calenturas para todo el año.
Se te caes siete veces, levántate ocho.
Jinete chico en caballo grande, una pulga sobre un elefante.
Para seguir el sendero, mira al maestro, sigue al maestro, camina con el maestro, ve con el maestro, llegarás a ser maestro.
No siempre llega primero, quien camina más ligero.
Gente de trato llano, esa es de mi agrado.
Una de cal y otra de arena, y la obra saldrá buena.
Cuando el corsario promete misas y cera, con mal anda la galera.
Quien tiene el estómago lleno, dice: ayunemos.
Matar dos pájaros con una piedra.
Quien tiene arte va por todas partes.
El que quiere besar, busca la boca.
En Febrero, un día al sol y otro al brasero.
Lo que hiciere la diestra, no lo sepa la siniestra.
Según sea el paño, hazte el sayo.
La habilidad del barbero consiste en dejar patilla donde no hay pelo.
La cosa más baladí, para algo puede servir.
La manda del bueno no es de perder.
Ingratos hacen recatados.
La olla en el sonar, y el hombre en el hablar.
El poder y el esplendor, embriagan más que el licor.
En los ojos y en la frente se lee lo que el hombre siente.
Dios da pan a los que no tienen dientes.
Según el sapo es la pedrada.
Dios le da legañas al que no tiene pestañas.
Buena fama es buena cama.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.
Hombre chiquitín, alcahuete y saltarín.
Si del sur el viento es, botas de agua a los pies.
Pequeña hacha derriba un roble.
Al pobre le faltan muchas cosas; al avaro, todas.
Hay mujeres que, como la leña de corcha, tienen tres arderes.
Al amigo reconciliado, con un ojo abierto y el otro cerrado.
Cada paso que da el zorro le acerca más a la peletería.
Corazón codicioso, no tiene reposo.