De tierra de alacranes, pocos panes.
Haz bien; pero mira cómo y a quién.
Que aprovecha bien ganar, ¿para mal gastar?
La mala moza, a porrazos hace las cosas.
Cuando vivía, ¡que ya se muera!; cuando murió, ¡qué bueno era!.
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
A la corta o a la larga no hay matrero que no caiga.
A toda ley, ama a Dios y sirve a tu rey.
La tonsura el padre se las deja a los hijos.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
Bebe para olvidar, pero no te olvides de pagar.
Qué bien canta el tordo si está gordo.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Año bisiesto, echan en ganados el resto.
Quien no atiende lo que tiene, es mejor que lo enajene.
Negocios largos, nunca bien acabados.
La gracia del barbero es sacar la patilla de donde no hay pelo.
La testa es para un niño, lo que para la tierra el cultivo.
Carta cortés, cada dos renglones, mentiras tres.
Ocurre en las mejores familias.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
El hombre después que le roban, pone candado.
Ande o no ande, caballo grande.
Jamón y porrón, hacen buena reunión.
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
El dinero del pobre, dos veces se gasta. El duro del casado vale dos cincuenta.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Debo, no niego; pago, no tengo.
Rey nuevo, ley nueva.
Donde nada nos deben, buenos son cinco dineros.
El sucio quiere ensuciar al otro.
Haciendo se aprende a hacer.
Díjole la zorra al busto, después de olerlo: tu cabeza es hermosa pero sin seso.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Buena mula, mala bestia.
El amor y el niño, donde les muestran cariño.
El que se va sin que le echen, vuelve sin que le llamen.
Cuando Marzo vuelve el rabo, no deja oveja sin pelleja ni pastor deszamarrado.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.
La vida mejora de hora en hora.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
De lo que más te salga al paso, no hagas caso.
La madre y el delantal, tapan mucho mal.
Del agua vertida, la que pueda ser recogida.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
Con el tiempo y una caña, a pescar.
El necio dispara pronto sus dardos.
Hay gustos que merecen palos.