Como buscar una aguja en un pajar.
Piénsate mucho a quien escoger como amigo, pero piénsalo aún más cuando decidas cambiarlo.
Por unos pierden otros.
Predicar con el ejemplo es el mejor argumento.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Llora, necio, llora tus perdidas horas.
Duro de cocer, duro de comer.
Lo que haces, encuentras.
Hombre prevenido vale por dos.
Beber, hasta la hez.
De hombres es errar y de bestias porfiar.
El que pestañea pierde.
Más vale ver una sola vez que oír cien veces.
Pesar compartido, pronto es ido.
Costumbre mala, desterrarla.
Sembrar poco y mucho recoger, no puede ser.
Llevando y trayendo se pasa el tiempo.
Date un pellizco y conocerás el dolor del amigo
Irse bestia y volver más, muchas veces lo verás.
El que canea, no calvea.
En Octubre echa pan y cubre.
El mucho joder empreña.
Es mejor callar que con tontos hablar.
Quien guarda halla, y quien cría mata.
La astucia del que no tiene astucia es la paciencia.
Alábate, Pedro; alábate, Juan; que si no la haces tú, nadie lo hará.
Más vale oler a asno que a muerto.
Los amigos se comprenden mejor en la distancia
El benévolo ve benevolencia; el sabio ve sabiduría.
Que mejor almohada que no saber de mañana.
No hay peor error que el no reconocerlo.
De tal palo tal astilla.
Libra tu lengua de replicar a tu superior y guárdate de denigrarle.
Negocian los hombres sabios, disimulando injurias y sufriendo agravios.
El hacer bien a un bellaco, es guardar agua en un saco.
El hijo sabe que conoce a su padre.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Llegar a punto de caramelo.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Mejor es no prometer que dejar de cumplir lo prometido.
Quien sabe amar jamás hace sufrir.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
En la vida, según es la situación, se cambia de opinión.
Las palabras conmueven, pero el ejemplo convence y arrastra.
Abájanse los estrados y álzanse los establos.
Haber sido "toriao" en muchas plazas.
Sabe agradecer la honra a quien te la hace y dona.
Trabajar es virtud; pero trabaja tú.
El amor enseña incluso a un cura a bailar
Sospechar y temer, enemigos del placer.