Luego que has soltado una palabra, ésta te domina; pero mientras no la has soltado eres un domador.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Una cosa es predicar y otra distinta dar ejemplo.
Perdona el error, pero no lo olvides.
Sabiduría y desengaños, aumentan con los años.
Más fácil es caerse que levantarse.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
Date buena vida, temerás más la caída.
La vida es grata, a quien bien la acata.
La virtud ennoblece.
Tamal que es de manteca en las hojas se conoce.
El injustamente alabado, entienda que es engañado.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Las penas, o acaban, o se acaban.
Si en Marzo oyes tronar, prepara la media y el costal, y que no sea para buscar.
Edificar sobre arena no es buena labor.
En el mundo como en el mar, no se ahoga quien sabe nadar.
Quien mea y no pee, es como quien va a la escuela y no lee.
No hay libro malo que enseñe algo bueno.
El ladrón empieza robando un alfiler y llega a robar un imperio
Más vale maña que fuerza.
Acoge lo provechoso y no admitas lo dañoso.
Fíngete en gran peligro y sabrás si tienes amigos.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Bebe vino y come queso, y sabrás que es eso.
Alábate pollo, que mañana te guisan Alábate, asno, que te crece el rabo.
Lo hablado se va; lo escrito, escrito está.
La mujer siempre es más lista que el hombre que la conquista.
El nuevo paga novicial.
Sacar las cosas de quicio, no se hace sin perjuicio.
Arrieros somos y en el camino andamos.
No conviertas en amigo al que has vencido
Acertar errando es suerte y no talento.
Las palabras son las hojas, los actos son los frutos.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
Fácil es criticar y difícil obrar.
Cuesta arriba o cuesta abajo, echa siempre por el atajo.
El labrador tiene que sembrar para recolectar.
El que siembra, cosecha.
Buen atiento, poner la capa según viniere el viento.
Jurar ves magaña, quien jura te engaña.
Pan a hartura y vino a mesura.
El que no duda, no sabe cosa alguna.
Quien bien imagina, llámese adivina.
Antes de que acabes, no te alabes.
Sí, sí y no, no, como Cristo nos enseñó.
Hay que predicar con el ejemplo.
Quien hace, aplace.
Al que le sobre el tiempo que se ponga a trabajar.
Como buscar una aguja en un pajar.