Con la mujer y con la mar hay que saber navegar.
Jugador que gana, emplázalo para mañana.
Hasta meter, prometer; y después de metido, se acabó lo prometido.
Alquimia muy probada es la lengua refrenada.
Más vale cargar la carga que arrear la mula.
El que es sabio atesora el conocimiento, pero la boca del necio es un peligro inminente.
Id a la feria y veréis como os va en ella.
No es mal sastre el que conoce el paño.
Año nuevo vida nueva.
No saber qué hacer con las manos y los pies.
Bailar la trabajosa.
Es de sabios preguntar y de tontos el callar.
El amor enseña a los asnos a bailar
La liebre adiestrada, presto sale a la vereda.
Abril siempre vil; al principio, al medio y al fin.
Jugué con quien no sabía y me llevó cuanto tenía.
Por oír misa y dar cebada no se pierde jornada.
La mujer sabía edifica su casa; más la necia con sus manos la derriba.
Comer y rascar todo es empezar.
Más vale callar que con borrico hablar.
Cada cual hable de aquello que sabe, y de lo demás que calle.
Quien supo esperar, llega a triunfar.
Suerte te dé Dios, hijo, que el saber de nada sirve.
Hablara yo para mañana.
Incluso el hombre más sabio tiene defectos. Ignorante es aquél que no los reconoce.
Hacer de toda hierba un fardo.
La palabra del erudito, en religión, es una flor, mas no te promete ningún fruto.
De sabios es variar de opinión.
A bien se llega quien bien se aconseja.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
La ley del embudo, para mí lo ancho y para ti lo agudo.
De ambos ha sido el acertar; tú al pedir, yo al no dar.
Bastante tiene que hacer el que estudia para complacer a los tontos.
Haz la noche, noche y el día, día y vivirás con alegría.
No hay mujer que no lo de, sino hombre que no lo sepa pedir.
En el modo de escupir se conoce el que es baboso.
Las letras del estudioso; las riquezas, del solícito; el mandar del presuntuoso; y el cielo del devoto.
El que no sepa guardar un centavo, nunca tendrá muchos.
El comer y el besar, todo es hasta empezar.
Abre el ojo, y te ahorrarás enojos.
A la mujer y a la guitarra, hay que templarla para usarla.
Hablar más que lora mojada.
Criticar es más fácil que imitar.
Dar el consejo y el vencejo.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
Quien no canea, calvea.
Vicio es callar cuando se debe hablar.
El que malas mañas ha, tarde o nunca las perderá.
Al freír, será el reír y al pagar será el llorar.
Diligencia vale más que ciencia.