Quien hace casa en la plaza, o ella es muy alta o muy baja.
Boca de fraile, solo al pedir la abre.
Del lobo un pelo.
Puede suceder algo imprevisto de un momento a otro.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
La misma virtud no escapa a los golpes calumniosos.
Juzga al hombre por sus acciones y no por sus doblones.
Miraste a la luna pero te caíste en el arroyo.
Al tonto se le conoce pronto.
Los pájaros del mismo plumaje se reúnen en bandada.
Del que tiene dineros suenan bien hasta los pedos.
La verdad es una, gústele a quien le guste o gústele a quien no le guste.
Asno, juez y nuez, a golpes dan sus frutos.
A buen bocado, buen grito.
En la variedad está el gusto.
Una cosa es ser sincero, y otra cosa ser grosero.
Cosechas de ajos y melones, cosechas de ilusiones.
Trabaja como si siempre hubieses de vivir, y vive como si luego hubieses de morir.
La gloria no es galardón, cuando es soberbia y pasión.
Unos nacen con estrellas y otros estrellados.
Paja triga hace medida.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
Adiós las flores, yo con el aroma tengo.
El sol brilla para todos.
Abaja acá, gallo, que estás encaramado.
Al ausente, por muerto le da la gente.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
El que más mira menos ve.
Zapato que aprieta, no me peta.
Ni calabaza sin tapón, ni mujer sin quita y pon.
La moza buena, en casa está y afuera suena.
El Abad de Bamba, lo que no puede comer, dalo por su alma.
Una buena capa todo lo tapa.
Los muros ensordecidos, a veces tienen oídos.
Bebe por calabaza y no te pondrán tacha.
Entre más apuro menos prisa.
Estas si que son piernas, que no las de mi mujer; y eran las mesmas.
Luna en creciente, cuernos a Oriente.
El hombre apercibido medio combatido.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
Dan el ala para comerse la pechuga.
La larga visita la alegría quita.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
A ti te digo hija, para que entienda la hijastra.
Hablar de la edad y del dinero es conversación de arrieros.
Con los años que me sobran y los dientes que me faltan no me cambio con usted.
La escama de los besugos puede ser nuestro verdugo.
Cuando en casa engorda la moza, y al cuerpo el bazo, y al rey la bolsa, mal anda la cosa.
Lo que los ojos no ven, el corazón no lo desea.