Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Alegría, belleza cría.
Al mal tiempo, buena cara.
Buen compañero, solo Dios del cielo.
Araña muerta, visita cierta.
La alegría en el alma sana se cría.
Buena, por ventura; mala, por natura.
Un alma sola, ni canta ni llora.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Un diablo bien vestido, por un ángel es tenido.
Buenas razones cautivan los corazones.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Amor viejo, pena pero no muere.
Los infiernos están llenos, de votos y deseos buenos.
Dar gusto da gusto.
El cuerpo eterno del hombre es la imaginación
Cuerpo sano, mente sana.
Los ojos lo curiosean, y el corazón lo desea.
Quien teme a las almas, se topa fantasmas.
El rostro es el espejo del alma.
Nada sienta mejor al cuerpo que el crecimiento del espíritu.
La suerte y la muerte están siempre a la puerta
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
Siempre hay una avispa para picar el rostro en llanto.
El corazón no habla, pero adivina.
Viva y deje vivir, por favor, no moleste.
Con persona de pelo panojo, mucho ojo.
La fantasía es la primavera del alma
El corazón sospechoso no tiene reposo.
Alegría, albarderos que bálago se arde.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Hombre ambicioso, hombre temeroso.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
El ojo del amo hace más que sus manos.
Dar es corazón, pedir es dolor
Alegría que es fuerza que se pierda, ¿qué importa que no venga?.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Palabra de cortesano, humo vano.
Los muertos traen el buen o el mal tiempo
A buen santo te encomiendas.
En casa limpia los ángeles bailan de gusto.
Cosa hecha aprisa, cosa de risa.
Bendita la muerte, cuando viene después de bien vivir.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
Casa con una sola puerta, el amo alerta.
Casadme, padres, casadme, que el cuerpo me arde.
Donde muera una ilusión, siempre nace una esperanza.
Carne a carne, amor se hace.
Un muerto abre los ojos al vivo.
Modesto obsequio que encierra gran afecto.