De las palabras, no el sonido sino el sentido.
Según el sapo es la pedrada.
Jarrito nuevo guárdase en el chiquero; pasan dos semanas y por todas partes anda.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Dos es compañía, tres multitud.
A mamar, todos nacen sabiendo.
La mayor ventura, menos dura.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Quien se duerme, no pesca peces.
Donde no hay harina todo es mohína.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
En Octubre echa pan y cubre.
No saber una jota.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
A mala leña un buen brazado.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Casa hecha, sepultura abierta.
Pronto y bien no hay quien.
El vino y la verdad, sin aguar.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
Nobleza obliga.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
A ese andar, llévalos mi baca.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.
El que huye, obedece.
Caldo de parras, mejor que el de gallina y de más sustancia.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.