Al catarro, con el jarro.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
No sabe lo que se pierde quien no bebe con lo verde.
Nunca un peligro sin otro se vence.
De las palabras, no el sonido sino el sentido.
A mamar, todos nacen sabiendo.
Dos es compañía, tres multitud.
Burro que tropieza dos veces en el mismo canto, es burro doblado.
La mayor ventura, menos dura.
Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
Donde no hay harina todo es mohína.
Cantarillo que muchas veces va a la fuente, o deja el asa o la frente.
Quien se duerme, no pesca peces.
Amor de puta y fuego de aulagas si presto se enciende, presto se apaga.
Si tu vida es adversa, pon la reserva.
Y viendo el tabernero que perdía, también bebía.
Las penas, con un cullillo de palo degüellan.
Pronto y bien, rara vez juntos se ven.
Arreboles al ocaso, a la mañana el cielo raso.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Los cirujanos deben tener ojo de águila, corazón de león y mano de mujer.
En Octubre echa pan y cubre.
Juez de aldea quien quiera serlo, sea.
La mujeres es más lista que el hombre que la conquista. e La mula y la mujer son malos de conocer.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
No saber una jota.
El piadoso cielo socorre en las mayores necesidades.
Vive de tus padres, hasta que tus hijos te mantengan.
Maderos hay que doran, maderos hay que queman.
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Aqueste tu apetito baja, que con vejez o muerte, todo pasa.
Justicia humana claudica, pero mi Dios sí la aplica.
Por fin lo comprende mi corazón: escucho un canto, contemplo una flor: ¡Ojalá no se marchiten!
A mala leña un buen brazado.
Da órdenes, no hagas más y nadie se moverá.
Casa hecha, sepultura abierta.
En tiempos de hambruna, batatas no tienen la piel.
Dios te guarde de hombre que no habla y de can que no calla.
Pronto y bien no hay quien.
Oir cantar el gallo y no saber en que gallinero.
El vino y la verdad, sin aguar.
Hijo no habemos y nombre le ponemos.
Reniego del árbol que a palos ha de dar su fruto.
Nobleza obliga.
El que huye, obedece.
De aquellas chanzas vienen estas danzas.
Caldo de parras, mejor que el de gallina y de más sustancia.
A ese andar, llévalos mi baca.
Para amigo, cualquiera; para enemigo, quien quiera.