Flaco hombre, mucho come.
A nuevos hechos, nuevos consejos.
No hay gallina gorda por poco dinero.
Es un buen criado el que no habla sin ser preguntado.
Tienes más cara que un saco perras.
Las migas son también pan.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Bromas pesadas solo al que las da le agradan.
El hombre pone y la mujer dispone.
Amagar y no dar es apuntar y no tirar.
Los cántaros, cuanto más vacíos, más ruido hacen.
Si vienen los patos, viene la nieve.
Del tiempo y de mujeres, lo que vieres.
Éramos pocos y parió la abuela.
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
Donde quiera que pone el hombre la planta, pisa siempre cien senderos.
Ojos que los vieron ir, no los verán volver.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
La mujer en el amor es como la gallina, que cuando se muere el gallo a cualquier pollo se arrima.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Casa sin fuego, cuerpo sin alma.
Al tomar mujer un viejo, o tocan a muerto o a cuerno.
Dios te dé salud y gozo y casa con corral y pozo.
A falta de gallina, bueno es caldo de habas.
Zapatero solíades ser; volveos a vuestro menester.
El muerto delante y la griteria atrás.
Hay ropa tendida.
Al principio y al fin, Abril suele ser vil.
Te conozco, pajarito.
Ni casa en dos lugares, ni paja en dos pajares.
La liebre que has de matar, cuesta abajo la has de echar.
De tal árbol tal astilla.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
Hacer algo muy en los cinco casos.
Dios da barbas, al que no tiene quijada.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Mejor solo que mal acompañao.
Lo que la sardina requiere es pica y bebe.
Callar y callemos que todos de barro semos.
Entra, bebe, paga y vete.
La miel no se inventó para la boca del burro.
Buenas noches y buenos días, y tú en tu casa y yo en la mía.
Inclinar la balanza.
Dos cabezas piensan más que una.
De perdidas al río.
El garbanzo para San Marcos, ni nacido ni en el saco.
Una hora duerme el gallo, dos el caballo, tres el santo, cuatro el que no es tanto, cinco el capuchino, seis el peregrino, siete el caminante, ocho el estudiante, nueve el caballero, diez el pordiosero, once el muchacho y doce el borracho.
Hay que engordar al cochino, para sacar buen tocino.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Todos tenemos pelitos en el culo y no nos los vemos.