Madre y teja, no pierde por vieja.
La belleza y la verdad, las dos caras de la realidad.
Al que tiene mujer hermosa, finca en frontera o viña en carretera, nunca le faltará guerra.
Ayudar al pobre es caridad; ayudar al rico, adular.
Ama y guarda.
El hombre nació para morir, es mortal.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
De la corriente mansa me libre Dios, que de las aguas bravas me libro yo.
Cuídate/líbrate del agua mansa que de la brava me cuido/libro yo.
Dedica una parte de tus esfuerzos al bien común.
Guarda y no prestes; porfía y no apuestes.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Alegría no comunicada, alegría malograda.
Amigo, te guardaré un higo pero como no te vi, me lo comí.
A quien mucho se apresura, más el trabajo le dura.
En vino y en moro, no pongas tu tesoro.
Más vale estar pelada que amortajada.
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
En la variación consiste el gusto.
Estamos en este mundo para convivir en armonía. Quienes lo saben no luchan entre sí.
Da lo tuyo antes de morir, y dispónte a sufrir.
A mala leña un buen brazado.
Al bien, buscarlo, al mal espantarlo.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Tanto pedo para cagar aguado.
Nadie come mejor que el que se procura la comida con sus propias manos
Febrero y las mujeres, entre cuatro paredes.
El que cree en la astrología, se amarga todos los días.
Aunque la traición place, el traidor se aborrece.
Ni ausente sin culpa ni presente sin disculpa.
De la mujer, del tiempo y la mar, poco hay que fiar.
Los esparragos de Abril, para mi; los de Mayo, para el amo y los de Junio, para el burro.
Casadita y con hijos te quisiera ver, que doncella y hermosa cualquiera lo es.
La mayor ventura es gozar de la coyuntura.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Mándame las flores cuando aún pueda olerlas.
En largos caminos se conocen los amigos.
Arrieros somos y en el camino andamos.
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Quien nada hace, nada teme.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
Arte para lograr es el dulce hablar.
Querer atar las lenguas de los maldicientes es lo mismo que querer poner puertas al campo.
La prisa es la madre de la imperfección.
Mano lavada, salud bien guardada.
Vale más ser envidiada que envidiosa.
Yo soñaba que la vida era alegría, desperté y vi que la vida es servicio; serví y vi que el servicio da alegría.
El que teme padecer padece ya lo que teme.
Cuando joven, de ilusiones; cuando viejo, de recuerdos.
Chicharra que canta, calor adelanta.