Hay que guardarse bien de un agua silenciosa, de un perro silencioso y de un enemigo silencioso.
Dar palos de ciego.
El que avisa no es traidor.
La belleza passa, la sabiduría permanece.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Un mendigo se compadece de otro que está parado enfrente de una puerta
Difunto que hace tanto bien, requiestcant in pace, amén.
Novia para siempre, mujer para nunca.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Más vale cien leguas de mal caminar que otras cien sin andar.
Líbrame Dios del agua brava, que de la mansa me cuido yo.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
Agua y luna, tiempo de aceituna.
La pasión y el odio son hijos de bebidas que embiagan.
El amor es como la sombra: sobre la montaña, es inútil buscarla; en el agua, no teme la humedad; en el fuego, no tiene miedo de quemarse.
Una desgracia, a cualquiera le pasa.
La diligencia nunca se quejo de la fortuna.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
La educación y el conocimiento son la base de la libertad.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Favores recordados, ¡ya están saldados!.
Solo un tonto mete los dos pies en el agua para ver su profundidad.
A caballo ajeno, espuelas propias.
El olor de la agena fama, al envidioso atafaga.
El amor y el reinar, nunca admiten compañía.
Desnudo naci, desnudo me hallo; ni pierdo ni gano.
No hay alegría sin aflicción.
En mala casa, mal amo y mala masa.
Cuando dos corazones están de acuerdo incluso un pajar es un lecho de alegrías
Hombre cortés, de todos estimado es.
La plata no hace la felicidad...pero ayuda.
Pesar compartido, pronto es ido.
Amores, dolores y dineros, no pueden estar secretos.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
El blanco hielo de agua es mensajero
El amor gobierna su reino sin espadas.
Salud perdida, salud gemida.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
Aclaración no pedida, acusación manifiesta.
Boda mojada, novia afortunada.
La bondad vence la maldad como el agua al fuego
Con beatas y beatos, mucha vista y poco trato.
Huevo de una hora; pan de un día; vino de un año; mujer de quince; amigo, de treinta, y echarás bien la cuenta.
El amigo, lo escojo yo, el pariente, no.
Mujer hermosa y buena espada, de muchos son codiciados.
Todos estamos de visita en este lugar. Solo estamos de paso. Hemos venido a observar, aprender, crecer, amar, y volver a casa.
Pocas palabras son mejor.
El que no encuentra amigos, por algo será, yo digo.
Con pedantes, ni un instante.
Contra lo malo aprendido, el remedio es el olvido.