Casa empeñada, pobre y desamparada.
El pensamiento anda siempre de viaje, ni peaje, barcaje ni hospedaje.
Al avaro, es tristeza hablarle de largueza.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Gran mal padece quien amores atiende.
Buen Dios, guárdame de los malos amigos y yo me guardaré de los enemigos
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
La buena lectura, alivia la tristura.
Secreto entre dos lo sabe Dios, secreto entre tres, descubierto es.
La humildad es el hilo con el que se encadena la gloria.
La vida es una cuarentena para el paraíso.
Amor que no se atreve, desprécianlo las mujeres.
En tierra de abrojos, abre los ojos.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Es inútil buscar amigos fuera de casa si no se cuida y respeta a los propios padres
El buen libro de las penas es alivio.
Lisonja hostiga, nobleza obliga.
Quien bien ata, bien desata.
El perro es el mejor amigo del hombre.
Una buena acción es la mejor oración.
Ama al grado que quieras ser amado.
Ni el caballero buen consejo, ni el letrado buen encuentro.
Sé amigo de tus amigos. Responde a un regalo con otro regalo, a una sonrisa con otra sonrisa y a una mentira como si no la hubieras escuchado.
Buena es la costumbre en el bien.
Gaviota hacia tierra, marinero a la mierda.
La lealtad se paga.
Se goza más amando que siendo amado
Alegrías y pesares, te vendrán sin que los buscares.
Mejor amar poco a condición de amar siempre.
La magnificencia prestada, es miseria.
Cualquiera puede caer por descuido en el heroísmo
La mala mujer y el buen vino, se encuentran en el camino.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
Navegar contra el viento es perder el tiempo.
Ser feliz como pez en el agua
Hemos remado bien dice la pulga, cuando el pescador ataca.
La ocasión de hacer bien nunca se ha de perder.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Más de un hombre amanece con el día que no verá morir.
No expongas a tu amigo a las iras de tu enemigo
Caridad buena, la que empieza por mi casa y no por la ajena.
A la gente alegre el cielo la ayuda
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Estudiante sin blanca, de criado de un estudiante rico va a Salamanca.
La gloria, a la larga, se torna amarga.
Mujeres xuntas, ni difuntas.
Alegría, belleza cría.
Del mal vino, buena borrachera.
Dios ayuda, a los que se ayudan.
Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino.