El día que no me afeité, vino a mi casa quien no pensé.
Casa cerrada, casa arruinada.
A quien tengas que dar de cenar, no te importe darle de merendar.
Por San Lucas, mata tus puercos, tapa tus cubas y prepara tus yuntas.
De dos bienes, el mayor; de dos males, el menor.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
Abril y Mayo, la llave de todo el año.
Para cura de mis males, me vinieron más pesares.
Año tuero, vaca y muerto.
El gusto de la alabanza a todos alcanza.
Bodas buenas y magistrado, del cielo es dado.
Tranquilidad viene de tranca.
De esta vida sacarás lo que disfrutes nada más.
El que a mi casa no viene, de la suya me despide.
Para aprender, nunca es tarde.
Ofrecer el oro y el moro.
Es de bien nacido ser agradecido
A quien da y perdona, nácele una corona.
Desvélate por saber y trabaja por tener.
Donde hay provecho, pies y manos, oreja y pecho.
Abriles y condes, los más traidores.
Emborrachar la perdíz
El mundo da muchas vueltas.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
A tu casa venga quien te eche de ella.
Buenas palabras me dice, y a la espalda me maldice.
El mundo promete y no da, y si algo te da, caro te lo cobrará.
Amor no quita conocimiento.
El amor tira más que una yunta de bueyes.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
Los buenos recuerdos duran mucho tiempo; los malos, más todavía.
El agraviado, nunca desmemoriado.
Ocasión desaprovechada, necedad probada.
El que tiene su cohombro, que se lo eche al hombro.
Campo abandonado, fuego proclamado.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
A por ellos, que son pocos y cobardes.
Quien corteja a una casada, la vida lleva prestada.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
Una copa a las once, son once a la una.
Ni fraile en boda, ni perro entre ollas.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Puta en ventana, mala mañana.
Coces de garañón, para la yegua cariños son.
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
Buen podador, buen viñador.
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
Una vez engañan al prudente y al necio veinte.
Zurrianme las orejas; reniego de putas viejas.
Un momento es más valioso que miles de piezas de oro.