El haragán es el hermano del mendigo.
Judío para la mercadería y fraile para la hipocresía.
Otoño e invierno, mal tiempo para los viejos.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Fianza y tutela, véalas yo en casa ajena.
Cuando me dan lo que quiero, tengo un genio como un cordero.
Es como tener un tío en Alcalá, que ni tienes tío, ni tienes na.
Los favores de familia, no se pagan en toda la vida.
A "idos de mi casa" y "qué queréis con mi mujer" no hay que responder.
Conócete a ti mismo.
La alegría intensa es cosa seria
Si vives alegre, rico eres.
Ayer me negó un bocado, pero hoy me pide prestado.
Hay que darle tiempo al tiempo.
Los borrachos y los niños siempre dicen la verdad.
Hoyo en la barba, hermosura acabada.
Los hombres convengan, por la ley lo tengan.
La boda de los pobres, toda es voces.
Usa los medios y confía en que Dios de su bendición.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Septiembre en fin de mes, el calor vuelve otra vez.
Amor que no es osado, amor poco estimado.
Haragán y gorrón, parecen dos cosas y una son.
Date a placer, Miguelejo; morirás de viejo.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
Dame para elegir y me darás para sufrir.
Agua de llena, noche de angulas.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
La buena vida no quiere prisas.
Hay que poner tierra de por medio.
Cruz y raya, para que me vaya.
Lo que se deja al tiempo es del tiempo
A las veces, do cazar pensamos, cazados quedamos.
Es pan comido.
Neblina, del agua es madrina.
Abrazos y besos no hacen chiquillos, pero tocan a vísperas.
Dame rojura y te daré hermosura.
Donde hay pelo hay alegría.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Dinero guardado, barco amarrado.
Burro cansado, burro empalmado.
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Hasta la muerte, todo es vida.
De buen chaparrón, buen remojón.
Hay gente tan pobre, que solo tiene dinero.
Esperanza que consuela, que no muera.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Cuando tú vas, yo vuelvo.
La buena ropa abre todas las puertas.