Ir de trapillo.
Al hombre y al oso, lo feo lo hace hermoso.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
Dar es corazón, pedir es dolor
Si un árbol cae, plantas otro.
Cerca del rey, cerca del cadalso.
Lo que no puede uno, pueden muchos.
Más vale puta moza que puta jubilada.
Es el tercero en discordia.
Al músico viejo le queda el compás.
Dios perdona a quien su culpa llora.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Cada uno tiene su alguacil.
Perro que mucho ladra, poco muerde, pero bien guarda.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Todo el mundo ha sido antes joven, pero no todas las personas han sido viejas con anterioridad.
Por San Andrés el vino nuevo, añejo es.
A hoy lo veo; en mañana, poco creo.
El dinero no lo es todo, según dicen los que lo tienen.
La ocasión hace al ladrón y el agujero al ratón.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
El que se afloja se aflige.
Por San Pedro, cada pastor con su rebañuelo.
El que tiene ovejas, tiene pellejas.
Cuando encuentres algo, mira allí de nuevo.
Mas vale dar que recibir.
A buen puerto vas por agua.
El que no se muere joven, de viejo no se escapa.
El comer, es maestro del beber.
Más vale un mal acuerdo que un pleito.
Hay una puerta por la que pueden entrar la buena o la mala fortuna, pero tú tienes la llave.
El que buena cama hace, en buena cama se acuesta.
Yo solo lo hago en mi moto.
Borrachez de agua, nunca se acaba.
Llevar y traer, de todo ha de haber.
Los que duermen bajo las mismas sábanas aprenden a hablar con la misma boca
No hay empleo sin llevar un buen jamòn.
Burlas suaves traen burlas graves.
El hombre experimentado, es hombre viejo y gastado.
Cabellos y problemas no faltan nunca.
Solo sé que nada sé y ni aún de eso estoy seguro.
Aguja que doble, para sastre pobre.
Hurtar para dar a Dios, solo el deminio lo aconsejó.
La luna camina despacio pero atraviesa el mundo.
Deja al menos un huevo en el nido
Ni mozo dormidor, ni gato maullador.
Exígete mucho a ti mismo y espera poco de los demás. Así te ahorrarás disgustos. (Confucio, 551-479 a. C.)
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
El uno por el otro la casa sin barrer.
De la boca del ladrón, todos lo son.