Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
La madrugada del caballero, al darle el sol en el trasero.
Amor de lejos contentos los cuatro.
Mientras el vaso escancia la amistad florece
Calva buena, luna llena.
Olla que hierve arrebatada, olla malograda.
Para amar es la cosa más segura buen trato, verde edad, limpia hermosura.
A la aguja, buen hilo, y a la mujer, buen marido.
Goza de la alegría que evita que los amigos se avergüencen el uno del otro la mañana siguiente
El orgullo ciega por unos instantes, dejando recuerdos indelebles
Al mal amor, puñaladas.
A fuerza de varón, espada de gorrión.
A la vejez aladares de pez.
Amor y muerte, nada más fuerte.
Las palabras ásperas hieren más de una flecha envenenada.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Un abismo llama a otro y un pecado a otro pecado.
¿De Aranda, hijo un demonio, y lloras?.
Hombre osado, bien afortunado.
Se creye o flaire que toz son d'o suyo aire [refrán escribiu en aragonés].
Amor con celos, causa desvelos.
Al que temprano levanta, nunca le faltan abarcas.
Del monte sale, con que se arde.
Julio, lo verde y lo maduro.
Mal oledor, mal catador.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
A ojo de buen cubero.
Hombre de dos caras, arredro vaya.
Fondo salido, novio perdido ó solicito marido.
A mala cama, buen sueño.
Atiende más a la mirada del sabio que al discurso del necio.
Amor de lejos, felices los cuatro
Amanse su saña quien por si mismo se engaña.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El avariento nunca está contento.
A buey viejo, cencerro nuevo.
Quien acecha por agujero, ve su duelo.
Moza franca, bien juega el anca.
Dando dando, palomita volando.
Quien ama, teme.
Aramos, dijo la mosca, y estaba en el cuerno del buey.
Quien te adula, te traiciona.
La primavera la sangre altera.
El amor del cobarde hace hombre para alarde.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
El que veló, sondó y desconfió, jamás se perdió.
El bien que se venga a pesar de Menga, y si se viene el mal, sea para la manceba del abad.
Al comerte una fruta piensa en aquel que plantó el árbol.
Un ruin ido, otro venido.
Feliz es aquel que aprieta sobre su pecho por una noche o por un año, a una amiga con la faz de luna